La jornada subrayó que la sabiduría verdadera debe responder a la pregunta fundamental sobre qué hacer con la propia vida, superando la visión superficial que a menudo presentan los medios de comunicación y las redes sociales
La carta también subraya la importancia de promover la formación continua de los ministros ordenados para que la homilía pueda expresar plenamente su eficacia pastoral y espiritual
A través de esta iniciativa, las Obras Misionales Pontificias continúan apostando por la formación de animadores que, desde la infancia y la adolescencia, contribuyan a construir comunidades cada vez más conscientes de su vocación misionera y de su responsabilidad en la evangelización universal
El miedo es el gran paralizador de la misión. Nos encierra en una falsa comodidad y nos vuelve cómplices del silencio. Sin embargo, este texto evangélico es un llamado a la parresía, esa audacia santa para dar testimonio de Cristo sin temor al juicio social o al rechazo
“Soy un jugador que trabaja para el equipo, más allá de lo bien que voy en el juego aéreo, me gusta ayudar en las presiones donde soy agresivo y no me gusta quedarme dentro del área”
Le invitamos a participar de la Misa de los 98 años de la Diócesis de San Cristóbal, escúchela a las 10 AM, a través de DC.RADIO:
La jornada subrayó que la sabiduría verdadera debe responder a la pregunta fundamental sobre qué hacer con la propia vida, superando la visión superficial que a menudo presentan los medios de comunicación y las redes sociales
La carta también subraya la importancia de promover la formación continua de los ministros ordenados para que la homilía pueda expresar plenamente su eficacia pastoral y espiritual
A través de esta iniciativa, las Obras Misionales Pontificias continúan apostando por la formación de animadores que, desde la infancia y la adolescencia, contribuyan a construir comunidades cada vez más conscientes de su vocación misionera y de su responsabilidad en la evangelización universal
El miedo es el gran paralizador de la misión. Nos encierra en una falsa comodidad y nos vuelve cómplices del silencio. Sin embargo, este texto evangélico es un llamado a la parresía, esa audacia santa para dar testimonio de Cristo sin temor al juicio social o al rechazo
“Soy un jugador que trabaja para el equipo, más allá de lo bien que voy en el juego aéreo, me gusta ayudar en las presiones donde soy agresivo y no me gusta quedarme dentro del área”