Tras la salmodia y el himno de Filipenses, Monseñor reflexionó sobre el texto de 2 Corintios 6, 1-4: “Ahora es el tiempo propicio, ahora es el día de salvación”
¿Reflejamos en nuestra comunidad la luz de Cristo o somos espejos del pesimismo reinante? La Cuaresma es el tiempo propicio para limpiar el rostro de nuestra fe de las manchas del egoísmo y la indiferencia
La idea es clara. Buscar la tenencia de la pelota, explotar el juego asociativo por las bandas, además del recurso individual y la táctica fija, para hacer daño al conjunto local
Esta asamblea se proyecta como un tiempo de gracia para discernir los signos de Dios en un territorio marcado por grandes desafíos sociales y ambientales, pero también por una esperanza germinante en sus comunidades
Antes del rezo del Ángelus el Santo Padre reflexionó sobre la parábola del fariseo y el publicano, con sus dos movimientos “subir” y “bajar” que ayudan a lograr el “humilde” encuentro con Dios en la oración.
Tras la salmodia y el himno de Filipenses, Monseñor reflexionó sobre el texto de 2 Corintios 6, 1-4: “Ahora es el tiempo propicio, ahora es el día de salvación”
¿Reflejamos en nuestra comunidad la luz de Cristo o somos espejos del pesimismo reinante? La Cuaresma es el tiempo propicio para limpiar el rostro de nuestra fe de las manchas del egoísmo y la indiferencia
La idea es clara. Buscar la tenencia de la pelota, explotar el juego asociativo por las bandas, además del recurso individual y la táctica fija, para hacer daño al conjunto local
Esta asamblea se proyecta como un tiempo de gracia para discernir los signos de Dios en un territorio marcado por grandes desafíos sociales y ambientales, pero también por una esperanza germinante en sus comunidades