El ministerio del obispo “es un don destinado a toda la Iglesia”, lo que significa que el elegido “ya no vive para sí mismo, sino para la comunidad sobre la que está puesto”. El cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin, enmarcó así la misión de los obispos en la homilía que pronunció la ordenación episcopal en la Basílica de San Pedro de monseñor Ignazio Ceffalia, nombrado Nuncio apostólico en Bielorrusia el pasado 25 de marzo.
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Una tarea que Parolin se declara “profundamente convencido” monseñor Ceffalia afrontará con la certeza del apoyo de Dios a pesar de los desafíos internos “de carácter político y socioeconómico, pero también religioso, en las relaciones con nuestros hermanos ortodoxos, y ante las tensiones regionales y continentales vinculadas a la trágica guerra en curso en Ucrania, cuyo fin, lamentablemente, aún no se vislumbra”.
«Himno a dos voces»
La Misa en la Basílica es un himno de acción de gracias a dos voces: la de la Iglesia latina, pero también la de la Iglesia greco-bizantina católica de los albaneses en Italia, a la que pertenece el nuevo arzobispo, nacido en Palermo en 1975 y ordenado en la eparquía de Piana degli Albanesi en 2003.
De hecho, la liturgia estuvo marcada por algunos cantos de esta tradición, así como por los ritos de la ordenación episcopal: la unción con el crisma y la posterior entrega de los Evangelios, el anillo episcopal, la mitra y el báculo pastoral. Estuvieron presentes varios obispos, incluidos los de la Iglesia católica greco-bizantina, y participaron como co-consagrantes el cardenal Francesco Montenegro, Administrador apostólico de Piana degli Albanesi, y el arzobispo Paul Gallagher, Secretario para las Relaciones con los Estados y los Organismos Internacionales.
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“Para ustedes soy obispo, con ustedes soy cristiano”. El cardenal Parolin retoma esta cita de san Agustín, mencionada recientemente por León XIV, para subrayar cómo el ministerio episcopal “es un don del Señor para la edificación de su cuerpo, que implica una dedicación ilimitada, de modo que el elegido ya no piensa en sus propios intereses, sino en el bien de todos”. Según el Secretario de Estado, los representantes pontificios participan «de modo muy especial en esa solicitud por todas las Iglesias que los Obispos deben ejercer en virtud de su pertenencia al Colegio Episcopal».
La ayuda de Dios en situaciones complejas
En su homilía recorre las diversas experiencias de monseñor Ceffalia quien, tras finalizar sus estudios, a partir de 2006 estuvo «en Ecuador, en Estrasburgo, en la misión permanente ante el Consejo de Europa, en la Secretaría de Estado como funcionario de la sección para las Relaciones con los Estados y, finalmente, en Venezuela», donde ejerció como encargado de negocios de la Nunciatura Apostólica.
“Sobre todo, esta última fue una misión particularmente compleja debido a la situación política y socioeconómica del país”, enfatizó el cardenal, “en la que, sin embargo, pudieron experimentar la gracia del Señor, quien, según la doctrina tradicional de la Iglesia, nunca deja nada en falta a quienes realizan una tarea particular”.
Con información de Vatican News