Cada 14 de enero desde hace 168 años el estado Lara es protagonista de una de las devociones marianas más grandes del mundo, la fiesta y procesión de Nuestra Señora de la Divina Pastora, cuya imagen se traslada desde la iglesia de Santa Rosa hasta la catedral de Barquisimeto.
Este año, el vestido de la Divina Pastora está inspirado en la tradición cultural del estado Lara, por ello la imagen de la Santísisma Virgen vestirá con el atuendo de Tamunangue, un estampado en el cual predominan los tonos rojos. La capa presenta el mapa de El Tocuyo en el año 1579, cuando se conocía como la ciudad de El Toquio. El Niño Jesús lucirá un liqui-liqui color caqui. Ambos llevan alpargatas.
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En lugar del bastón, la Virgencita llevará el garrote que utilizan los cultores para ejecutar los siete sones de la danza de El Tamunangue.
El obispo de San Cristóbal, monseñor Lisandro Rivas presidirá la eucaristía de bienvenida en la Catedral Metropolitana de Barquisimeto.
Historia
La veneración a la Divina Pastora y la extraordinaria participación en la procesión data de grandes acontecimientos que rodearon la llegada y permanencia de esta imagen que originalmente fue dibujada en Sevilla, España, en el año 1700.
El primer hecho prodigioso fue su llegada a Barquisimeto en el año 1740. El párroco de la iglesia de Santa Rosa en la población de El Cerrito, había encargado a escultores españoles una imagen de la Inmaculada Concepción, mientras que el sacerdote de la Iglesia de la Inmaculada Concepción en la ciudad de Barquisimeto solicitó por ese mismo tiempo una escultura de la Divina Pastora de las almas.

Cuando llegaron las cajas con las imágenes al estado Lara, por un error que luego se consieró providencial, la imagen de la Divina Pastora fue entregada en la Iglesia de Santa Rosa. Al percatarse de ello, el párroco de Santa Rosa pidió a los aborígenes Gañones que llevaran la imagen de la Divina Pastora a Barquisimeto. Sin embargo, esta se puso tan pesada que no hubo fuerza humana capaz de levantarla.
Entonces el Vicario General interpretó esto como una señal de que la voluntad de la Santísima Virgen era permanecer en el Cerrillo de Santa Rosa, y así, se convirtió esta iglesia en la morada de la Pastorcita Madre de Dios.
La Madre de Dios intacta
El segundo milagro que marcó la devoción de María Divina Pastora fue el 26 de marzo de 1812, cuando un terremoto destruyó gran parte de la capital y el centro del país. La iglesia de Santa Rosa se vino abajo, quedando en pie únicamente el nicho con la imagen de la Divina Pastora.
Súplica y devoción
Posteriormente, en el año 1856, ocurrió el tercer gran milagro. El país era azotado por una epidemia de cólera que diezmaba a la población. Entonces el sacerdote Macario Yépez , párroco de la iglesia Inmaculada Concepción de Barquisimeto tuvo la iniciativa de sacar en procesión a la imagen de la Divina Pastora de Santa Rosa y la imagen de Jesús Nazareno que se encontraba en el templo parroquial Sagrada Familia, en Cabudare, actual municipio Palavecino.
Este acto de piedad se realizó el 14 de enero. Las imágenes se encontraron en el lugar conocido como Tierritas Blancas, donde hoy se encuentra la iglesia de San Antonio María Claret. En ese punto, el padre Yépez se puso de rodillas y suplicó a la Divina Pastora que intercediera ante su hijo por el fin de la epidemia, ofreciendo su propia vida por esta intención: él pidió ser la última víctima de la enfermedad.
En junio de ese mismo año, el Padre Yépez contrajo el cólera y ciertamente fue el último fallecido por esta causa. Luego de este favor de nuestra Madre, la procesión se ha realizado cada año, con la participación de los fieles de Lara, del país y del otras partes del mundo.


