«Nuestro proyecto continúa ofreciendo esperanza para una segunda, y a veces una tercera, oportunidad, y respeta la dignidad de quienes han experimentado problemas de adicción, ofreciendo apoyo y reinserción a cientos de personas y familias». En la Audiencia general de este miércoles, monseñor Francisco Jesús Orozco Mengíbar, Obispo de Guadix (España), presentó al Papa León XIV la labor de la Fundación «Proyecto Hombre Granada», de la que es presidente, iniciada durante el Gran Jubileo del año 2000.
El Prelado asistió este miércoles acompañado del Consejo Episcopal de su diócesis y del reverendo Manuel Mingorance Carmona, director del proyecto «Hombre», que ha ayudado a más de 1200 toxicodependientes en Granada durante los últimos veinticinco años, gracias a la labor de más de cincuenta profesionales.
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Con el mismo compromiso de no dejar a nadie atrás, dos asociaciones especialmente activas en la inclusión, a través del deporte, de jóvenes con discapacidad estuvieron presentes en el Aula: la Società Canottieri Velocior 1883 Special de La Spezia y el Equipo Paralímpico Inclusivo de Atletismo Pro Patria ARC. Esta nueva organización deportiva, originaria de Busto Arsizio, en el norte de Italia, centra sus actividades en la inclusión de jóvenes con discapacidad intelectual y relacional, formados bajo la dirección técnica de FISDIR, la Federación líder en este campo, que une deporte y comunidad, con atletas que participan en competiciones nacionales e internacionales, según declararon los entrenadores Alessandra Gatti y Maurizio Fontana.
Entre los jóvenes remeros ligures se encontraba un artista: Francesco Nieri, el emotivo creador de un retrato que se presentó al Papa al final de la Audiencia.
En cada pincelada de la obra realizada principalmente en amarillo y blanco, los colores de la bandera del Vaticano, Francisco, un hombre de cuarenta años con síndrome de Down, expresó toda la alegría que sintió al saber que se encontraría con el Papa esta mañana en el Aula Pablo VI. Y, de alguna manera, en ese lienzo también plasmó los sentimientos de sus compañeros al sentirse bienvenidos. «Este encuentro fortalece el sentido de comunidad de nuestros jóvenes y demuestra cómo el deporte y el arte pueden convertirse en herramientas para la inclusión, la dignidad y el crecimiento compartido», comentaron los acompañantes.
Vía Vatican News


