Colores que hablan de «amistad» y «respeto». El gris que sabe a rendición, donde parecen haberse estancado los «compromisos globales para el desarrollo sostenible». Y luego el negro más cupo de la «tragedia», el que envuelve a la infancia herida y hace pagar a los más pequeños el precio más alto: cuidados negados, derechos pisoteados, oportunidades truncadas.
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Así describe el Papa León XIV la situación de los niños en el mundo, dirigiéndose esta mañana, 5 de febrero, al comité organizador de la iniciativa From Crisis to Care: Catholic Action for Children, recibido en la Sala Clementina del Palacio Apostólico Vaticano.
Los frutos de la cumbre sobre los niños en el Vaticano
El Pontífice comienza subrayando que los compromisos que centran el evento representan los frutos de las semillas plantadas en la misma época del año pasado, cuando el 3 de febrero, el Papa Francisco inauguró en el Vaticano la cumbre sobre los derechos de los niños.
Estén seguros de mis oraciones mientras tratan de discernir la voluntad del Señor y de leer los «signos de los tiempos» relativos al impacto de las crisis mundiales sobre los «más pequeños» de Dios.
Cuidados negados, oportunidades sofocadas
Una «tragedia»: así define León XIV el hecho de que los niños y los jóvenes, «aquellos a quienes Jesús quería que acudieran a Él», se vean privados con demasiada frecuencia de cuidados y del acceso a los bienes esenciales.
Además, a menudo tienen pocas oportunidades de desarrollar el potencial que Dios les ha dado.
Cuestionarse el futuro de los compromisos con el desarrollo sostenible
A esta constatación se suma un dato especialmente doloroso: «la situación actual de los niños no ha mejorado en este último año». Una falta de avances en su protección que suscita, afirma el Papa, una profunda preocupación.
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