Desde Chiclayo, Perú, el sacerdote José Antonio Jacinto Fiestas, Rector del Santuario de Nuestra Señora de la Paz, y coordinador de la Jornada Mundial del Enfermo mostró cómo se está viviendo las actividades previas, y lo que significa para su comunidad y toda la Iglesia la invitación del Papa a vivir la compasión con los enfermos.
“Aprovechando el mensaje del Papa de esta Jornada Mundial del Enfermo 2026 que refiriéndose al mesonero que es encargado por el buen samaritano para que atienda a la persona necesitada, en este caso del enfermo, pues nos hace pensar cómo somos una red de relaciones de comunión para llevar ese amor de Cristo”, reflexiona el sacerdote sobre el mensaje de la jornada.
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Y resaltando las características de los agentes del apostolado de la salud, recomienda que “en primer lugar que cuide su unión íntima con el Señor, corresponder a ese amor y entonces experimentará el saber llegar a ese tesoro de vida a los demás”.
Y recordando el apostolado de Robert Francis Prevost, cuando fue obispos en Perú, menciona “que siempre estuvo muy cercano a todos”, sobre todo en los momentos más difíciles como en los fenómenos naturales o durante la pandemia: “Nos animó a los sacerdotes para no abandonar a los fieles en esas circunstancias y vio como también refiere en su mensaje la solidaridad de tantos y fue también porque estábamos siguiendo al pastor que iba por delante para ayudar a esas personas que la estaban pasando muy mal”.
El padre Jacinto Fiestas, Rector del Santuario de Nuestra Señora de la Paz donde se celebra al misa del Jornada Mundial del enfermo este 11 de febrero, espera que los principales frutos sean “en primer lugar la sensibilización, estamos justamente trabajando mucho en estos días de la jornada teológica pastoral, los cuidados paliativos al enfermo, de acompañar a los que se encuentran ya con enfermedades terminales; a propósito incluso de la oración por el Papa del tema de este mes de cuidar a los niños con enfermedades terminales; y en verdad en Perú y en América Latina pues tenemos esa sensibilidad de acompañar al enfermo, de no abandonarlo”.
Vía Vatican News


