Un puente de oración une hoy Roma con Chiclayo, la diócesis peruana de la que fue obispo Robert Francis Prevost, elegida sede de las celebraciones de la XXXIV Jornada Mundial del Enfermo. En el Aula Pablo VI, donde tuvo lugar la audiencia general, León XIV encendió una vela ante una imagen de la Inmaculada Concepción, copia de la de la Santísima Virgen María de Lourdes, en la festividad litúrgica de hoy.
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Y al finalizar su encuentro semanal de los miércoles con fieles de todo el mundo, se dirigió a los Jardines Vaticanos, cerca de la Gruta de Lourdes, para rezar a la Virgen y saludar y animar a varios pacientes en silla de ruedas, acompañados de sus familias y voluntarios de UNITALSI. Y con un gesto concreto, encarnó las palabras que había pronunciado previamente en el Aula Nervi, cuando dijo en español:
«Me uno espiritualmente a los reunidos hoy en Chiclayo, Perú, para celebrar solemnemente la Jornada Mundial del Enfermo, y encomiendo a todos, especialmente a los enfermos y sus familias, a la maternal protección de la Santísima Virgen María».
Entre quienes aplaudieron las palabras del Pontífice Agustino, sintiéndolas especialmente cercanas, se encontraban los aproximadamente setenta cardiólogos y profesionales sanitarios del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid.
Acudieron a Roma el día dedicado al mundo del sufrimiento para dar a conocer sus servicios a un número impresionante de pacientes, aproximadamente 600.000 atendidos cada año. «También atendemos con frecuencia a extranjeros que se desplazan a la zona cercana al aeropuerto», explicó el Dr. José Luis Zamorano Gómez.
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