El 23 de febrero de 1998 partió al encuentro con el Padre el cuarto obispo de la Diócesis de San Cristóbal, monseñor Marco Tulio Ramírez Roa.
Su acción como pastor de la Iglesia Local se centró en el servicio al pueblo, en la fundación de nuevas parroquias y en la apertura a institutos seculares y congregaciones religiosas.
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Sobre las virtudes de monseñor Marco Tulio Ramírez y su cercanía con el Pueblo de Dios, escribió monseñor Raúl Méndez Moncada: “ Su recuerdo perdurará en la mente de todos los habitantes de esta tierra que lo recordará como el Obispo bueno, el hombre cariñoso, dispuesto a tender la mano a todos, especialmente a los humildes (…) no se ha presentado con las manos vacías ante el juez Supremo… las lleva llenas de buenas obras y por ellas merecerá la aprobación y una sentencia favorable de este juez inapelable”.


