Maewyn Succat conocido como San Patricio nació en Kilpatrick, Escocia, en el año 387. A los 16 años fue embaucado por unos piratas quienes posteriormente lo secuestraron para venderlo como un esclavo en Irlanda. Durante seis años permaneció como pastor y fue ese tiempo en el que su fe se consolidó y se apoderó de todo su ser.
En medio de las carencias de quienes se encargaban de los rebaños en esa época, el santo rezó con fe y una revelación se inició en su corazón, escribiría años después que «el amor y temor a Dios aumentó más y más ante su grandeza”, razón por la cual oraba a cada instante, en las mañanas, en las tardes y en las noches, lo que hizo que su situación no lo afectará y es así que, pese a la nieve, el frío y la lluvia sentía el calor de Dios que lo alejaba del dolor y lo animaba para seguir adelante.
Ante esta pasión que floreció su vida, una noche tuvo un sueño que lo conminaba a buscar su libertad y regresar a casa.
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“Una voz le habló y le dijo «Tu ayuno fue recompensado. Te irás a casa. Mira, tu barco está listo.» Patricio de inmediato escapó hacia el mar, caminó como un esclavo fugitivo más de 200 millas hacia la costa, probablemente Wexford. Trató de conseguir un lugar en un navío mercante que se dirigía a Gran Bretaña, pero lo rechazaron. Entonces, narra cómo rezó con fervor y pidió ayuda, el capitán del barco envió por él y accedió a que subiera a bordo. Tres días más tarde desembarcaron en las costas de Gran Bretaña”.
El camino de regreso a casa fue también una prueba que el santo, junto a su fe y una inmensa confianza en Dios pudo saldar. Al llegar a tierra firme él junto a otros dos marineros comenzaron a caminar atravesando un desierto en el cual el hambre y la sed comenzó a afectarlos, Patricio los instó a rezar, pero sus palabras fueron objeto de burlas.
“Cuando se burlaron acerca de su fe y de lo poco que era útil para hallar comida o agua, él los alentó para que rezarán y confiarán en Dios; dentro de poco apareció una piara para proporcionarles comida”.
A su llegada fue recibido por sus padres, pero el santo que estaba feliz de su retorno sentía que algo faltaba y nuevas epifanías lo abrumaron y una vez más viajó, esta vez a Gaul donde luego de años de compromiso y estudios fue ordenado obispo en Auxerre, pero aun así su corazón lo guió a cumplir una misión en Irlanda.
Habría podido permanecer en Gaul o regresar con su familia a Gran Bretaña, pero Patricio creía que tenía una misión con la gente que había dejado en Irlanda y entonces regresó.
“El tiempo que pasó en Irlanda cambió la vida y el futuro de la gente con la que alguna vez había caminado como esclavo. Cualquier éxito que los anteriores misioneros, como Paladio, Albeo, Declán, Ibar y Ciaran hayan logrado, ninguno avanzó tanto en pro de la alfabetización, espiritualidad y la dignidad de los individuos como Patricio lo hizo”.
Una marca indefectible del santo está en su explicación de la Santísima Trinidad, para ello, tomó un trébol como muestra, explicando que su similitud, en una unidad, pero con tres personas diferentes. “La primera hoja de trébol era el Padre, la segunda era el Hijo y la última el Espíritu Santo. Luego de ello, el trébol de tres hojas que representa a las tres personas de la Trinidad, pasó a ser un símbolo de la iglesia de Irlanda”.
San Patricio falleció en Downpatrick, Irlanda, el 17 de marzo de 493.
Carlos A. Ramírez B.


