El 19 de marzo la Iglesia Universal celebra la solemnidad de San José, esposo de la Santísima Virgen María y padre adoptivo de Jesucristo. Por la cercanía al Salvador y por sus virtudes es considerado “santo entre los santos”. Si bien en las Sagradas Escrituras no se registra palabra pronunciada por él, su obediencia y proceder constituyen especial modelo de vida cristiana.
La devoción al padre adoptivo de Jesús ha sido avivada por muchos santos y ratificada por el Magisterio de la Iglesia. La historia refiere que la veneración al santo comenzó posiblemente entre las comunidades cristianas de Egipto. Hacia el siglo XIV, los religiosos de la Orden de los Siervos de María conmemoraron el 19 de marzo como fecha de la muerte de San José. El papa Sixto IV incluyó su fiesta en el calendario romano.
Misericordia
En el cuarto domingo de Adviento de 2025, Su Santidad León XIV se refirió a José como modelo de misericordia y de fe. En esa oportunidad refirió que “A través de su silencio, su misericordia y su abandono confiado en Dios, san José enseña a preparar el corazón para acoger a Cristo y a los hermanos(…)” Y resaltó que el perdón y la esperanza pueden ser acciones concretas de esa acogida en nuestros días.
Abandono
El sucesor de Pedro explicó también el ejemplo de nobleza y de confianza del santo: “La nobleza interior de san José se hace aún más clara cuando, en sueños, acoge la revelación del ángel y acepta una misión inesperada: ser el esposo de la Virgen y custodio del Mesías. En ese momento José deja atrás sus seguridades humanas y se abandona por completo a Dios, navegando “mar adentro” hacia un futuro confiado plenamente a la Providencia”.
Patris Corde
“El objetivo de esta carta apostólica es que crezca el amor a este gran santo, para ser impulsados a implorar su intercesión e imitar sus virtudes”. escribió el Papa Francisco en la encíclica “Patris Corde” (Con corazón de padre), publicada en diciembre de 2020, con motivo del 150 aniversario de la declaración de San José como patrono de la Iglesia Universal, por el papa Pío IX.
Lea también: Papa en la catequesis: El Bautismo sella la identidad y la misión del creyente
En esta publicación, Francisco explicó que todos pueden encontrar en San José un apoyo y una guía en tiempos de dificultad. Distinguió en este silencioso custodio de Jesús y María, hermosas virtudes paternales:
Padre amado: la devoción a San José es muy significativa en toda la Iglesia, muchos institutos religiosos, hermandades y grupos eclesiales se inspiran en su espiritualidad.
Padre en la ternura: “José nos enseña que tener fe en Dios incluye (…) creer que Él puede actuar incluso a través de nuestros miedos, de nuestras fragilidades, de nuestra debilidad. Y nos enseña que, en medio de las tormentas de la vida, no debemos tener miedo de ceder a Dios el timón de nuestra barca. A veces, nosotros quisiéramos tener todo bajo control, pero Él tiene siempre una mirada más amplia.”
Padre en la obediencia: al recibir a María en su casa, este justo hombre dio testimonio de obediencia. Más tarde, al huir a Egipto con María y el Niño, perseveró en hacer la voluntad de Dios, confiando ciegamente en sus designios.
“En cada circunstancia de su vida, José supo pronunciar su “fiat”, como María en la Anunciación y Jesús en Getsemaní”.
Padre en la acogida: papa Francisco recuerda que José aceptó a María sin condiciones previas. “(…)se presenta como figura de varón respetuoso, delicado que, aun no teniendo toda la información, se decide por la fama, dignidad y vida de María. Y, en su duda de cómo hacer lo mejor, Dios lo ayudó a optar iluminando su juicio”.
Padre de la valentía creativa: “la Sagrada Familia tuvo que afrontar problemas concretos como todas las demás familias, como muchos de nuestros hermanos y hermanas migrantes que incluso hoy arriesgan sus vidas forzados por las adversidades y el hambre. A este respecto, creo que san José sea realmente un santo patrono especial para todos aquellos que tienen que dejar su tierra a causa de la guerra, el odio, la persecución y la miseria”.
Padre trabajador: Francisco recuerda que José era un carpintero que trabajaba para ganar el sustento de la familia. De esta forma enseñó a Jesús los valores de la dignidad y la alegría de cosechar el fruto del esfuerzo.
Padre en la sombra: “José, que siempre supo que el Niño no era suyo, sino que simplemente había sido confiado a su cuidado. (…) En cierto sentido, todos nos encontramos en la condición de José: sombra del único Padre celestial, que «hace salir el sol sobre malos y buenos y manda la lluvia sobre justos e injustos» (Mt 5,45)”.
San José dormido
La profunda devoción del Papa Francisco a San José, quedó plasmada en la referencia a San José dormido, una imagen que representa al padre adoptivo de Jesús recostado, pues fue en sueños que siempre le habló el ángel del Señor.
“En mi escritorio tengo una imagen de San José durmiendo. Y durmiendo cuida a la Iglesia. Y cuando tengo un problema, una dificultad, yo escribo un papelito y lo pongo debajo de San José, para que lo sueñe”, confesó el Papa.
Ana Leticia Zambrano


