El primer Habemus Papam, el 8 de mayo de 2025, lo anunció la multitud con un estruendoso clamor que se elevó desde la plaza al primer hilo de humo blanco salido de la chimenea de la Capilla Sixtina. Luego llegó el anuncio del cardenal protodiácono, a las 19:12: “Robertum Franciscum…”.
Lea también: Alianza académica: comisión del IUESTA visita la Pontificia Universidad Javeriana en Bogotá
Finalmente, la aparición tras las pesadas cortinas de terciopelo de la Logia de las Bendiciones a las 19:23: muceta roja, manos juntas, una sonrisa apenas insinuada, los ojos húmedos por la emoción. Robert Francis Prevost es el 267º Sucesor de Pedro: León XIV.
“¡La paz esté con todos ustedes!”
Al caer la tarde de ese mismo día, hace doce meses, la historia bimilenaria de la Iglesia inició un nuevo capítulo con la elección de un nuevo Pontífice, elegido en un rápido Cónclave por 133 cardenales. El primer Pontífice de los Estados Unidos, nacido hace 70 años en Chicago, con alma peruana tras más de veintidós años vividos en el país latinoamericano; un «hijo de san Agustín», proveniente de la Orden agustiniana, de la que fue prior general durante dos mandatos.
Un Papa de raíces mixtas, experto tanto en matemáticas como en lenguas y Derecho canónico, párroco y obispo entre las calles polvorientas de Chulucanas, Trujillo y Chiclayo, y cardenal prefecto del Dicasterio para los Obispos. Un Pontífice de trayectoria diversa, que habló al mundo en su primera aparición en italiano, español y latín, leyendo un texto escrito de su puño y letra, en el que la palabra «paz» aparecía diez veces.
Vatican News


