En nuestra entrega anterior, comprendimos que el mandato de Jesús de “ir por todo el mundo” hoy incluye, de forma necesaria, el mundo digital. Pero, para ser misioneros digitales eficaces, debemos conocer el terreno que pisamos. Muchos nos preguntan: ¿Qué son realmente las redes sociales y cómo funcionan para la Iglesia?
Mapa de misión
Las redes sociales no son solo aplicaciones en un teléfono; son el medio de comunicación más rápido en la historia de la humanidad. Han revolucionado nuestra forma de interactuar: hoy “tuiteamos”, “chateamos”, “whatsapeamos” y “publicamos” como parte natural de nuestro día a día. Lo que antes tomaba días en difundirse, hoy ocurre en segundos. El mundo, literalmente, está al alcance de nuestras manos.
Oportunidad sin precedentes
A diferencia de los medios tradicionales (prensa, radio o televisión), las redes sociales permiten que cualquiera de nosotros sea creador de contenido. Ya no somos solo espectadores; ahora podemos “comentar, compartir y aportar nuestra propia visión de la fe” a través de texto, audio, imágenes y videos.
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Las estadísticas son claras: el 98% de los jóvenes entre 18 y 24 años habitan estas plataformas. Si queremos encontrarnos con las nuevas generaciones, debemos estar allí donde ellos pasan su tiempo.
Las redes sociales son sistemas abiertos que nos permiten conectar con personas que quizás nunca entrarían a un templo, pero que están dispuestas a interactuar con un mensaje de esperanza en sus pantallas, para luego entrar a tener la experiencia personal de comunidad en una parroquia.
Clasificar “redes” para la pesca
Para evangelizar con estrategia, debemos entender que no todas las redes sociales son iguales. En la Vicaría Episcopal de Comunicación de la Diócesis de San Cristóbal las clasificamos en dos grandes grupos:
En primer lugar las redes horizontales (El atrio de los gentiles): Son plataformas para todo tipo de usuarios, sin una temática cerrada. Aquí es donde “estamos todos”.
Ejemplos: Facebook, Instagram, WhatsApp y X (Twitter). Uso pastoral: Ideales para la información general de la parroquia, el contacto diario y la difusión de mensajes rápidos.
En segundo lugar, las redes verticales (Los talleres de talento): Se especializan en una actividad o formato concreto (música, video, profesional).
Ejemplos: YouTube, Tik Tok (video), Spotify (audio/podcast), Pinterest (imagen) o LinkedIn (profesional). Uso pastoral: Ideales para catequesis profundas en video, compartir la música de nuestros coros parroquiales y ahora el nuevo coro diocesano o publicar las fotos de nuestra religiosidad popular.
Cooperar para expandir
La principal ventaja de estas plataformas es la cooperación. La información crece y se expande cuando interactuamos. Por eso, el agente comunicacional parroquial no debe limitarse a “subir una foto”, sino a generar conversación.
Queridos sacerdotes, religiosos, seminaristas y agentes laicos: las redes más usadas según los estudios siguen siendo Facebook, YouTube y WhatsApp. Si estás comenzando, no intentes estar en todas a la vez. Elige una, conócela y, sobre todo, haz que lo que publiques refleje la alegría de ser cristiano.
Invitación
Jesús nos pidió ser “pescadores de hombres”. Hoy, nuestras redes son digitales, pero el mar sigue siendo el mismo: el corazón humano que busca la Verdad.
Pbro. Jhonny Zambrano
Vicario Episcopal de Comunicación


