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San Camilo de Lelis: “Nada nos une más a Dios que la caridad”

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San Camilo de Lelis nació en Bucchianico, Italia, en el 1550, desde muy niño la tragedia envolvió su vida, la muerte de su mamá y el abandono paulatino de su padre lo hizo crecer con un carácter pendenciero que marcó su juventud con acciones turbulentas y constantes conflictos, que solo fueron alejados a través de una transformación y vuelco espiritual que guió sus pasos hacia el Señor.

Pero antes de su renovación ingresó al ejército veneciano, siguiendo los pasos de su padre quien también fue militar. Fue en esa travesía que sufrió una herida en su pierna, que no sanaría en toda su vida, razón por la cual lo hizo ingresar como paciente y servidor al Hospital de San Giacomo para Enfermos Incurables, pese a que se dedicó a la atención de los enfermos, en su corazón aún reinaba la violencia constante y adquirió el vicio del juego, por lo cual fue obligado a los nueves meses salir del recinto hospitalario y buscar otros caminos donde pudiera purificarse.

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“La gracia de Dios llegó a Camilo en el 1575. Durante un viaje al convento de San Giovanni Rotondo, encontró a un fraile que lo llamó aparte, para decirle: “Dios es todo. Lo demás es nada. Es necesario salvar el alma que no muere…”. Camilo pidió transformarse en capuchino, pero en dos ocasiones fue dimitido del convento a causa de una llaga en la pierna”.

De regreso al hospital para buscar su curación nuevamente sirvió a los enfermos con esmero, ya con el corazón apacible y con una vocación incuestionable fue nombrado asistente general el cual era dirigido por espiritualmente por San Felipe Neri. En ese periplo se encomendó al estudio de teología, el cual le abrió caminos a nuevas experiencias que culminaron en su ordenación sacerdotal.

“Ante la gran cantidad de peregrinos que transitaban a Roma, los hospitales eran incapaces de atender bien a los enfermos que llegaban. Fue entonces que decidió fundar una comunidad de religiosos que se dedicaran por completo a los centros de atención”.

El santo es considerado el reformador por excelencia de la profesión de enfermería y de la planificación de las atenciones en los hospitales, lo cual lo hizo acreedor de una cruz roja que el Papa Sixto V le hizo bordar en su hábito religioso, el 20 de junio de 1586.

“San Camilo trataba a cada enfermo como trataría a Nuestro Señor Jesucristo en persona. Aunque tuvo que soportar durante 36 años la llaga en su pierna, nadie lo veía triste o malhumorado. Con sus mejores colaboradores fundó la Comunidad Siervos de los Enfermos el 8 de diciembre de 1591. Ahora se llaman Padres Camilos. Murió el 14 de julio de 1614, a los 64 años”.

Oración

Glorioso San Camilo, dirige una mirada de misericordia a los que sufren y a los que los ayudan.

Concede al cristiano enfermo la acogida, la confianza en la bondad y el poder de Dios.

Dad a los que atienden a los enfermos una entrega generosa y llena de amor.

Ayúdame a comprender el misterio del sufrimiento, como medio de redención y camino hacia Dios.

Que tu protección consuele a los enfermos y a sus familias, y los anime a experimentar el amor.

Bendecid a los que se dedican a los enfermos, y que el buen Dios conceda a todos la paz y la esperanza.

Amén.

Carlos A. Ramírez B

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