El Santo Cristo del rostro sereno que se encuentra en la Basílica del Espíritu Santo de la población de La Grita es sin lugar a dudas la representación fiel de la devoción del pueblo del Táchira y de distintas regiones del país. Su veneración es tal que la talla, que hoy cumple 416 años, fomenta la realización de actividades religiosas, culturales y artísticas que colman corazones y promueven la espiritualidad y fe sin precedentes.
El rostro sereno es el motivo por el cual la religiosidad llena las calles del pueblo de La Grita, quienes caracterizados por su afable atención, reciben a los peregrinos que cumpliendo promesas o buscando la gracia del Señor, recorren las intrincadas montañas para llegar a sus pies y rendirle tributo al santo patrono que los invita a seguir por el buen camino, el camino que los acerca cada día más a la vida eterna.
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Las lágrimas entrelazadas con la oración y la felicidad en sus corazones hacen que todos, oriundos y forasteros se entreguen a Dios Todopoderoso para que sus súplicas sean escuchadas. A través de presentaciones populares, canciones, la Santa Eucaristía, las peregrinaciones y un excelso sentido de orar, orar a toda hora y en cualquier momento las peticiones van llegando y el homenaje se va cumpliendo.
Durante las acciones conmemorativas que se realizan los 6 de agosto de cada año, los fieles evocan la gratitud y el amor bajo la premisa de agradecer el sacrificio de Jesús por la humanidad. La figura del Cristo crucificado no solo simboliza el dolor y el sufrimiento, sino que también es la llama ardiente que nos guía, el perdón y la paz, que solo puede emanar un amor cargado de divinidad.
Historia
En 1610, a causa del terremoto que destruyó la ciudad de La Grita, los frailes franciscanos se trasladaron a una aldea del municipio llamada Tadea. Había entre ellos, un escultor que se distinguía más por su piedad que por sus vuelos artísticos.
Se llamaba Fray Francisco. Aterrorizado con el terremoto que en pocos instantes redujo a polvo la población naciente, ofreció al cielo, dice la tradición, hacer una imagen del crucificado, para rendirle culto especial y consagrar la nueva ciudad.

Comenzó a trabajar, trazó en un gran tronco de cedro la imagen. Pronto se exhibió una figura humana, pero que no tenía los lineamientos característicos del Cristo moribundo. Pasaban días y días y Fray Francisco no podía interpretar aquella expresión sublime.
Una tarde después de suspender los trabajos se puso en oración y un éxtasis profundo lo embargó, cuando volvió en sí, ya a altas horas de la noche, oyó que en la pieza de su trabajo golpeaban los formones y el raedor pasaba por las fibras de la madera. Se acercó y algo como una figura humana envuelta en una ráfaga de luz, salió a través de la puerta, encandilándole los ojos.
Al amanecer les contó a los demás frailes y después de la oración matinal, se dirigieron todos al lugar donde estaba la imagen y la encontraron terminada, desde allí comenzó una devoción que no se detiene.
El 8 de septiembre del 2010 fue declarado Monumento Nacional a la imagen de El Santo Cristo de la Capilla del Santo Cristo, Basílica del Espíritu Santo, ubicada frente a plaza Bolívar de la ciudad de La Grita, municipio Jáuregui del estado Táchira, por Decreto Nº 7.664 en la Gaceta Oficial Número 39.504 de la Presidencia de la República.
Oración
Cristo amoroso que, en la cruz clavado,
tu pecho muestras por mi amor herido.
Lava en tu sangre con eterno olvido
la mancha torpe de mi vil pecado.
Por ser fuente de bienes me has amado
y con muerte afrentosa redimido,
por serlo yo de males, te he ofendido
y tus santos preceptos quebrantado.
Tu real palabra has obligado a darme
los bienes cuando yo te los pidiera,
¡Con tan gran caridad llegaste a amarme!
¡Oye, Señor mi petición postrera!
Pues moriste por solo perdonarme.
¡Perdóname, Señor antes que muera!
Amén
Carlos A. Ramírez B.


