En la iglesia de Nuestra Señora de Coromoto de San Cristóbal, pastores y fieles se encontraron para peregrinar y dar inicio al Año Jubilar Coromotano, convocado con motivo de los 375 años de la aparición de la Santísima Virgen María en Guanare.
Monseñor Lisandro Rivas, obispo Diocesano, pronunció la oración con motivo de este tiempo de gracia y bendijo el cirio que permanecerá encendido todo el año como signo de la presencia de Dios y del amparo maternal de Nuestra Señora de Coromoto. Encomendó estos meses para que se alcance en nuestra patria una verdadera renovación espiritual.
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Luego de entrar al templo en procesión, portando la réplica de la reliquia de Nuestra Señora de Coromoto, inició la eucaristía, presidida por el obispo de Carora, monseñor Carlos Curiel, acompañado de monseñor Lisandro Rivas, monseñor Juan Alberto Ayala, obispo auxiliar de San Cristóbal y sacerdotes de esta Iglesia local.

En la homilía, monseñor Curiel dijo que celebrar a María nos invita a recordar que ella no nunca abandona a sus hijos, y que ningún poder está por encima de Dios. “Por eso caminemos con la bella Señora en la esperanza de renovarnos espiritualmente y restaurar a Venezuela”, dijo.
Explicó que dicha restauración debe llevar a los venezolanos a alcanzar una vida más humana, más fraterna. Por eso se invita a peregrinar en el Año Jubilar, para encontrarse con Cristo a través de la Madre Celestial.

Dijo que es necesario buscar la reconciliación y el perdón, lo cual no significa impunidad, sino la voluntad de amar a los hermanos, de perdonar y de buscar caminos de justicia y de paz para construir la Venezuela que todos queremos. “Que podamos decir como los pastores, que el Señor ha estado grande con nosotros. Que se puedan curar las heridas y recuperar la esperanza”.
Durante las ofrendas, las comunidades eclesiales de base y los grupos de apostolado hicieron una entrega generosa de insumos y alimentos para el Seminario Santo Tomás de Aquino.
Desde este día estará en la iglesia la réplica de la estampa de Nuestra Señora de Coromoto, para su veneración.



