Las redes sociales son sistemas abiertos que nos permiten conectar con personas que quizás nunca entrarían a un templo, pero que están dispuestas a interactuar con un mensaje de esperanza en sus pantallas, para luego entrar a tener la experiencia personal de comunidad en una parroquia
Santa Teresa de Jesús escribió que el alma humana es un castillo de diamante o muy claro cristal, con siete moradas concéntricas y a Dios en el centro. Lo más audaz de la metáfora es que el castillo no está en ningún lugar del mundo; el castillo somos nosotros mismos
En una Eucaristía presidida por el Obispo Diocesano Mons. Lisandro Rivas, se consolidó este anhelado sueño de fe iniciado por el Pbro. Nelson Duque y Carlos Parra y que hoy se convierte en una hermosa realidad
Mons. Rivas en su homilía indicó que María no es indiferente a nuestras vidas; ella entra en la casa de cada uribantino, nos acompaña a cargar la cruz de cada día y nos repite al oído: "Hagan lo que Él les diga"
Al menos 29 personas perdieron la vida a causa del terremoto de magnitud 7,2, que se registró este sábado al noreste de Saint-Louis du Sud, en el sur de Haití, según los primeros datos del Servicio de Protección Civil del país.
Las redes sociales son sistemas abiertos que nos permiten conectar con personas que quizás nunca entrarían a un templo, pero que están dispuestas a interactuar con un mensaje de esperanza en sus pantallas, para luego entrar a tener la experiencia personal de comunidad en una parroquia
Santa Teresa de Jesús escribió que el alma humana es un castillo de diamante o muy claro cristal, con siete moradas concéntricas y a Dios en el centro. Lo más audaz de la metáfora es que el castillo no está en ningún lugar del mundo; el castillo somos nosotros mismos
En una Eucaristía presidida por el Obispo Diocesano Mons. Lisandro Rivas, se consolidó este anhelado sueño de fe iniciado por el Pbro. Nelson Duque y Carlos Parra y que hoy se convierte en una hermosa realidad
Mons. Rivas en su homilía indicó que María no es indiferente a nuestras vidas; ella entra en la casa de cada uribantino, nos acompaña a cargar la cruz de cada día y nos repite al oído: "Hagan lo que Él les diga"