El miedo es el gran paralizador de la misión. Nos encierra en una falsa comodidad y nos vuelve cómplices del silencio. Sin embargo, este texto evangélico es un llamado a la parresía, esa audacia santa para dar testimonio de Cristo sin temor al juicio social o al rechazo
“Soy un jugador que trabaja para el equipo, más allá de lo bien que voy en el juego aéreo, me gusta ayudar en las presiones donde soy agresivo y no me gusta quedarme dentro del área”
️Han sido jornadas bendecidas donde el pastor y su grey se unieron en un mismo sentir, renovando la fe de nuestros laicos y fortaleciendo nuestra identidad parroquial
El miedo es el gran paralizador de la misión. Nos encierra en una falsa comodidad y nos vuelve cómplices del silencio. Sin embargo, este texto evangélico es un llamado a la parresía, esa audacia santa para dar testimonio de Cristo sin temor al juicio social o al rechazo
“Soy un jugador que trabaja para el equipo, más allá de lo bien que voy en el juego aéreo, me gusta ayudar en las presiones donde soy agresivo y no me gusta quedarme dentro del área”
️Han sido jornadas bendecidas donde el pastor y su grey se unieron en un mismo sentir, renovando la fe de nuestros laicos y fortaleciendo nuestra identidad parroquial