HomeTitularesCatequesis del Papa. No al ateísmo cotidiano: "amo a Dios pero no...

Catequesis del Papa. No al ateísmo cotidiano: «amo a Dios pero no a mi hermano»

Date:

NOTAS RELACIONADAS

La Copa de la Fe llega a San Cristóbal

Durante la homilía, monseñor destacó pilares fundamentales para la vida cristiana y ministerial: Comunión y fraternidad, la alegría de compartir con fe y deportividad ante las distintas diócesis participantes

Presbítero José Lucio León:  sacerdote, servidor y pastor

Y es así como en tres años y medio el sacerdote combinó su vida pastoral con la gerencia del diario, sin descuidar ninguno de los dos bandos, para salir airoso, con la frente en alto, con el respeto incólume

La viña que habitamos: Dar frutos en el hogar

La familia está llamada a ser el primer taller de frutos evangélicos. Es en el seno del hogar donde se aprende el valor del perdón, el consuelo en las dificultades y la alegría de compartir

Papa: La Iglesia en Corea del Sur ha crecido gracias al testimonio de los mártires

“La Iglesia en Corea ha crecido gracias al testimonio de los mártires. El pueblo coreano ha demostrado a lo largo de su historia una extraordinaria fortaleza de espíritu"

Franciscanos celebraron solemnidad de San Francisco de Asís

Monseñor Lisandro Rivas presidió la misa, acompañado de Fray Edgardo Nuñez, rector del Seminario Franciscano y Fray José Gabriel Rodríguez, de la Orden de Agustinos Recoletos
spot_imgspot_img
Existe una oración falsa, en la que se busca ser admirados, cubrir las propias necesidades o encontrar consuelo. Esa oración, en la que el hermano no está presente, no es una oración cristiana: lo afirmó el Papa en la última catequesis sobre los salmos, en la que partió de la figura del “impío”, es decir, de aquella persona que vive como si Dios no existiera, y en la que habló del “ateísmo” que practica quien reza, pero no reconoce la persona humana como imagen de Dios, y que es “la peor ofensa que se puede llevar al templo y al altar”.

Ciudad del Vaticano

El “sagrado temor de Dios” es lo que nos hace plenamente humanos: el Papa Francisco realizó esta afirmación en su catequesis durante la Audiencia General, con la que completó la serie sobre la oración de los Salmos. A partir de la figura del “impío”, es decir de aquel que “vive como si Dios no existiera”, que “no teme juicios sobre lo que piensa y lo que hace” Francisco explicó que el Libro de los Salmos “presenta la oración como la realidad fundamental de la vida”, pues ella es “la salvación del ser humano”.

La referencia al absoluto y al trascendente – que los maestros de ascética llaman el “sagrado temor de Dios” – es lo que nos hace plenamente humanos, es el límite que nos salva de nosotros mismos, impidiendo que nos abalancemos sobre esta vida de forma rapaz y voraz. La oración es la salvación del ser humano.

La oración responsabiliza, no es un calmante para aliviar ansiedades

El Papa se refirió luego a la “oración falsa”, es decir, aquella “sólo para ser admirados por los otros”, contraponiéndola con aquella sincera, que “hace contemplar la realidad con los ojos mismos de Dios”:

Existe por desgracia una oración falsa, en la que se busca ser admirados, cubrir las propias necesidades o encontrar consuelo. Esa oración, en la que el hermano no está presente, no es una oración cristiana. Como vemos en el Padrenuestro, el otro se hace importante y nosotros responsables.

“Quienes van a misa sólo para hacer ver que van a misa, que son católicos o para mostrar el último modelo que han comprado… para hacer una buena figura social. Van a una oración falsa.”

Las puertas de las iglesias no son barreras, sino “membranas” permeables

La oración, dijo en la catequesis en italiano “no es un calmante para aliviar las ansiedades de la vida”. La oración “responsabiliza”. Para “aprender” esta forma de rezar, el Salterio “es una gran escuela”: todas estas oraciones han sido usadas antes en el Templo de Jerusalén y después en las sinagogas.

Por eso, hallamos en los salmos tanto oraciones íntimas, como comunitarias, de modo que la plegaria personal se alimenta de la litúrgica y viceversa. Ambas se convierten en patrimonio de todos.

La oración puede comenzar en la tenue luz de una nave, pero luego termina su recorrido por las calles de la ciudad. Y viceversa, puede brotar durante las ocupaciones diarias y encontrar cumplimiento en la liturgia. Las puertas de las iglesias no son barreras, sino “membranas” permeables, listas para recoger el grito de todos.

Se reza con el corazón

Cuando se reza, dijo también Francisco, todo adquiere «espesor», adquiere peso, “como si Dios la tomara en sus manos y la transformara”. Y el “peor servicio” que se puede prestar a Dios, y también al hombre, es rezar cansadamente, como costumbre:

“Rezar como loros, bla, bla, bla… ¡No! Se reza con el corazón.”

El ateísmo cotidiano: amo a Dios, pero no amo a mi hermano

“En la oración del Salterio el mundo está siempre presente”. En resumen, – dijo el Papa – donde está Dios, también debe estar el hombre. La Sagrada Escritura es categórica: «Nosotros amemos, porque él nos amó primero». Por eso Francisco concluyó la catequesis con ejemplos prácticos:

Si alguno dice “Amo a Dios”, y aborrece a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve. Y hemos recibido de Él este mandamiento: quien ama a Dios, ame también a su hermano» (1 Jn 4, 19-21).

Si rezas muchos rosarios al día, pero luego hablas mal de los demás, y guardas rencor en tu interior, si sientes odio hacia los demás, eso es puro artificio, no es verdad. […]Dios no sostiene el “ateísmo” de quien niega la imagen divina que está impresa en todo ser humano. […]Creo en Dios, pero con los demás, «distancia», y me permito odiar a los demás. Esto es ateísmo práctico. No reconocer la persona humana como imagen de Dios es un sacrilegio, es una abominación, es la peor ofensa que se puede llevar al templo y al altar.

Por todo lo explicado, el Sumo Pontífice concluyó sus reflexiones sobre el Salterio con la esperanza de que la oración de los salmos nos ayude a no caer en la tentación de la “impiedad”, es decir de vivir, y quizá también de rezar, como si Dios no existiera, y como si los pobres no existieran.

NOTAS RELACIONADAS

La Copa de la Fe llega a San Cristóbal

Durante la homilía, monseñor destacó pilares fundamentales para la vida cristiana y ministerial: Comunión y fraternidad, la alegría de compartir con fe y deportividad ante las distintas diócesis participantes

Presbítero José Lucio León:  sacerdote, servidor y pastor

Y es así como en tres años y medio el sacerdote combinó su vida pastoral con la gerencia del diario, sin descuidar ninguno de los dos bandos, para salir airoso, con la frente en alto, con el respeto incólume

La viña que habitamos: Dar frutos en el hogar

La familia está llamada a ser el primer taller de frutos evangélicos. Es en el seno del hogar donde se aprende el valor del perdón, el consuelo en las dificultades y la alegría de compartir

Papa: La Iglesia en Corea del Sur ha crecido gracias al testimonio de los mártires

“La Iglesia en Corea ha crecido gracias al testimonio de los mártires. El pueblo coreano ha demostrado a lo largo de su historia una extraordinaria fortaleza de espíritu"

Franciscanos celebraron solemnidad de San Francisco de Asís

Monseñor Lisandro Rivas presidió la misa, acompañado de Fray Edgardo Nuñez, rector del Seminario Franciscano y Fray José Gabriel Rodríguez, de la Orden de Agustinos Recoletos

DC.RADIO

RECIENTES

spot_img

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here