En un ambiente de recogimiento y fraternidad, este sábado 7 de marzo a las 6:00 p.m., nuestro Obispo, Mons. Lisandro Rivas, acompañado del asesor diocesano de Emaús Pbro. Gustavo Roa y el Diácono José Parada presidió las I Vísperas del III Domingo de Cuaresma, acompañado por casi 250 laicos de la Hermandad de Emaús.

Durante su reflexión, Monseñor profundizó en el camino cuaresmal a través de tres pilares:
Falsos refugios: Advirtió sobre los «ídolos» modernos como el consumismo o el uso excesivo de dispositivos, que surgen como respuestas desesperadas al vacío espiritual y se convierten en prisiones.
Conversión profunda: Hizo un llamado a no ser «el ciego que no quiere ver» y permitir que el Señor toque nuestras heridas más difíciles de cerrar en esta «sociedad enferma».
Sanación comunitaria: Destacó que el encuentro con el Resucitado se fortalece en el servicio desbordado, la formación y la fracción del pan (Eucaristía).
Gratitud por nuestro patrimonio
En el marco de esta celebración, Mons. Rivas Durán entregó una carta de agradecimiento a la Hermandad por la restauración de la imagen de San Sebastián que reposa en la Catedral.
En la misiva, el Obispo recordó:
«Nuestra Catedral y la devoción a San Sebastián nacieron con la fundación misma de la Villa en 1561. Al restaurar su pintura y sus saetas, la Hermandad custodia un legado que ha estado presente en el altar mayor desde hace siglos, recordándonos que las heridas del martirio, puestas en manos de Dios, se convierten en luz».
¡Gracias, caminantes, por su compromiso con el patrimonio y la evangelización de nuestra Diócesis!
Oficina de Prensa – Vicaría Episcopal de Comunicación


