Un saludo para todos. Como continuación del artículo anterior, en esta oportunidad quiero ofrecerles esta pequeña guía que busca orientar nuestra presencia digital desde la Vicaría Episcopal de Comunicación, bajo el criterio de la “proximidad” que se hace necesaria para contraponer el pensamiento que la red nos aleja. Les presento cinco claves que nos ayudan a humanizar la red.
1. El perfil es una puerta abierta, no un muro
Nuestras redes sociales parroquiales deben ser la “ventana” de la comunidad parroquial o de un ente eclesial para ellos, te recomiendo evitar usar un lenguaje excesivamente técnico o excluyente, trata de ser sencillo y claro, con sentido cristiano y espiritual. Asegúrate de que alguien responda los mensajes directos y comentarios. Una red social que no responde es un despacho parroquial con la puerta cerrada.
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2. Verificar antes de compartir cuidando la Verdad
En un mundo de fake news, la Iglesia debe ser garantía de certeza. Por ello, antes de difundir una noticia sensacionalista, verifica la fuente oficial (Vaticano, Conferencia Episcopal Venezolana o Diócesis de San Cristóbal). Comunicar con misericordia es también proteger al hermano del engaño. Jesús es la Verdad que nos hace libres.
3. Del “yo” al “nosotros” generando comunidad
La red no es para lucirnos, sino para encontrarnos. No publiques solo fotos del sacerdote o del altar. Muestra la vida de la comunidad: la caridad con el necesitado, la alegría de los jóvenes, el encuentro de las familias. La gente busca rostros humanos en los que verse reflejada.
4. Calidad sobre cantidad para un uso competente
Como decía Benedicto XVI, se requiere un “uso oportuno y competente” de las plataformas digitales. Es preferible publicar tres veces a la semana contenido que invite a la oración o a la reflexión, que saturar con imágenes de baja calidad o textos demasiado largos que nadie lee. “Menos es más” cuando el mensaje es profundo.
5. El ayuno digital y la oración
La comunicación que nace del Espíritu requiere silencio. El agente comunicacional católico debe ser, ante todo, un hombre o mujer de oración. No podemos dar lo que no tenemos. Antes de publicar, haz una breve oración: “Señor, que este mensaje toque el corazón de quien más lo necesita hoy”. Sobre todo, alimenta tu trabajo comunicacional en la Adoración Eucarística y la participación activa y consciente en la Sagrada Eucaristía alimentando tu alma con la comunión y preparándola con la confesión.
“No es la tecnología la que determina si la comunicación es auténtica, sino el corazón del hombre y el uso que hace de ella”. Papa Francisco.
Pbro. Jhonny A. Zambrano M.


