36.2 C
Venezuela
sábado, marzo 14, 2026
HomeOpiniónContemplar con el corazón

Contemplar con el corazón

Date:

NOTAS RELACIONADAS

León XIV pide custodiar la dimensión moral de la tecnología

El Santo Padre alentó a los participantes a reflexionar sobre cómo los matemáticos pueden convertirse en signos de esperanza para el mundo contemporáneo

Sínodo 2026: Publican informe sobre la participación de las mujeres en el gobierno de la Iglesia

La Secretaría General del Sínodo aclaró que estos textos deben entenderse como documentos de trabajo

FUNDESTA y ULA Táchira exploran alianza académica para fortalecer el emprendimiento juvenil

"Tuvimos una charla bien interesante donde hablamos de diferentes temas y estamos buscando construir una alianza entre la ULA, el Colegio Domingo Savio, la Gobernación del Táchira, Fundesta y la Plataforma Emprende Táchira"

Óscar Hernández: “Queremos volver a celebrar una victoria en Pueblo Nuevo” 

El plantel comandado por el timonel Álvaro Recoba, sabe que triunfar es imprescindible para consolidarse en el tercer lugar de la tabla con 13 puntos

Una brújula al corazón

Dios es como el agua que siempre fluye hacia los lugares más bajos (los valles). Si el corazón está alto por el orgullo, el amor divino resbala. Si el corazón se hace bajo (humilde), el amor de Dios se queda allí para conducirlo a la plenitud
spot_imgspot_img

Escribió Valle-Inclán que la belleza suprema está en Dios. Muy probablemente, una idea semejante haya impulsado al pensamiento escolástico a inclinarse preferentemente al estudio de la belleza inherente a toda criatura, es decir, la belleza trascendental. El universo es bello. Está compuesto de partes distintas, de luces y sombras; pero, así como la belleza de un poema puede captarse considerando todos sus versos, de la misma manera, todo en este mundo es bello para quien sabe contemplarlo desde el punto de vista de donde se abarca el todo. Así, en estos términos, lo comprendió San Buenaventura. Todos los seres, cada uno de ellos, cada uno de nosotros, tenemos belleza, porque la belleza es trascendental: donde hay ser, hay belleza. Somos imagen y semejanza de Dios.

Lea también: Los más queridos del Papa Francisco, le darán el último adiós

Esto parece indicar que solo la contemplación puede conducirnos al amor que se encuentra en la raíz de todo conocimiento. Somos catapultados hacia el ser amado. La contemplación nos transforma en pájaro que se lanza al vuelo desplegando todas sus alas. Experiencia que me recuerda aquellas palabras de Jesucristo cuando nos dice que miremos las aves del cielo y los lirios del campo o, más bien, contemplemos las aves y los lirios.

Ver los pájaros, en este sentido, es volar con ellos. Contemplar los lirios no es considerar su forma de crecimiento, sino conocerlos de verdad, es también convertirse en lirio. Lo comprendió San Ignacio de Loyola al advertir que la experiencia contemplativa es aquella que vive una persona desprendida de sí, abierta a vivir en la presencia continua de Dios. A sentir objetivamente la mirada de Dios en el interior.

Sentir la mirada de Dios en nuestro corazón que es el centro unificador del hombre, sendero que conduce hacia el horizonte de nuestra verdadera identidad, abre las compuertas de la transformación. El corazón es quien adiestra en la verdad al hombre frente a las serenas aguas del misterio, ese que envuelve al mundo y que solo se percibe cuando, como escribe Unamuno, la lumbre eterna abre los ojos. ¿Puede haber algo más transformador que abrir los ojos? Cambiar de la obra de la vista a la obra del corazón, así lo experimentó Rilke, es poderosamente transformador. Todo ello es importante en el proceso del vivir.

Le puede interesar: Tercera Congregación General de Cardenales comienza diálogo sobre la Iglesia

Volver al corazón transforma nuestra mirada, más bien, la fuente que le da vida. No se trata ahora de mirar con los ojos corporales, sino con aquellos más profundos inundados de luz que es Cristo como Palabra definitiva de Dios. Y Dios, como señala San Juan: “es luz y en Él no hay tiniebla alguna”. Estar en comunión con Dios es estar en la luz y estar en la luz es estar en comunión con Dios, es decir, está en la luz. Estar en comunión con Dios es iluminar el corazón que, a su vez, despeja el camino de la mirada apartando todo lo que no le es propio. Luz que hace arder el corazón permitiendo reconocer a Cristo aun en lo más miserable de este mundo.

San Agustín lo explica en estos términos: “El hombre comió pan de los ángeles. Por tanto, la misma Vida se ha manifestado en la carne, puesto que apareció ostensible a fin de que una realidad que solo se puede ver con el corazón se vea también con los ojos, con el objetivo de sanar los corazones. En efecto, a la Palabra se la percibe sólo con el corazón, mientras que a la carne se la ve también con los ojos del cuerpo. Teníamos ojos para ver la carne, pero no para ver la Palabra. Por eso la Palabra se hizo carne que nos fuera posible ver, para que sanase en nosotros lo que nos capacita para ver la Palabra” Paz y bien, a mayor gloria de Dios.

 Valmore Muñoz Arteaga

NOTAS RELACIONADAS

León XIV pide custodiar la dimensión moral de la tecnología

El Santo Padre alentó a los participantes a reflexionar sobre cómo los matemáticos pueden convertirse en signos de esperanza para el mundo contemporáneo

Sínodo 2026: Publican informe sobre la participación de las mujeres en el gobierno de la Iglesia

La Secretaría General del Sínodo aclaró que estos textos deben entenderse como documentos de trabajo

FUNDESTA y ULA Táchira exploran alianza académica para fortalecer el emprendimiento juvenil

"Tuvimos una charla bien interesante donde hablamos de diferentes temas y estamos buscando construir una alianza entre la ULA, el Colegio Domingo Savio, la Gobernación del Táchira, Fundesta y la Plataforma Emprende Táchira"

Óscar Hernández: “Queremos volver a celebrar una victoria en Pueblo Nuevo” 

El plantel comandado por el timonel Álvaro Recoba, sabe que triunfar es imprescindible para consolidarse en el tercer lugar de la tabla con 13 puntos

Una brújula al corazón

Dios es como el agua que siempre fluye hacia los lugares más bajos (los valles). Si el corazón está alto por el orgullo, el amor divino resbala. Si el corazón se hace bajo (humilde), el amor de Dios se queda allí para conducirlo a la plenitud

DC.RADIO

RECIENTES

spot_img

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here