“Santo Domingo aspiraba a una orden que combinara la vida conventual y la vida apostólica. Esto fue una revolución para la época, pues hasta entonces la predicación era competencia exclusiva de los obispos. Domingo tuvo que obtener y recibir muchos privilegios para poder predicar”
El santo es considerado el reformador por excelencia de la profesión de enfermería y de la planificación de las atenciones en los hospitales, lo cual lo hizo acreedor de una cruz roja que el Papa Sixto V le hizo bordar en su hábito religioso
En la peregrinación al Santo Cristo, la fe se hace músculo, polvo, ampolla, pan compartido y vaso de agua brindado por un desconocido en la orilla del camino
Cuenta la tradición que, en este momento, se les presentan Moisés y Elías, representantes de la Ley y de los Profetas, en diálogo con Cristo, repasan cómo será la Salvación de todo el género humano. La escena culmina con una voz que brota de una nube: “Éste es mi Hijo, el Amado; escuchadle”
En el programa radial del Miércoles Santo, el Obispo de San Cristóbal -monseñor Mario Moronta- conversó sobre la cernía fraterna con los enfermos. Dialogó con alguno de ellos, y con agentes de atención sanitaria.
“Santo Domingo aspiraba a una orden que combinara la vida conventual y la vida apostólica. Esto fue una revolución para la época, pues hasta entonces la predicación era competencia exclusiva de los obispos. Domingo tuvo que obtener y recibir muchos privilegios para poder predicar”
El santo es considerado el reformador por excelencia de la profesión de enfermería y de la planificación de las atenciones en los hospitales, lo cual lo hizo acreedor de una cruz roja que el Papa Sixto V le hizo bordar en su hábito religioso
En la peregrinación al Santo Cristo, la fe se hace músculo, polvo, ampolla, pan compartido y vaso de agua brindado por un desconocido en la orilla del camino
Cuenta la tradición que, en este momento, se les presentan Moisés y Elías, representantes de la Ley y de los Profetas, en diálogo con Cristo, repasan cómo será la Salvación de todo el género humano. La escena culmina con una voz que brota de una nube: “Éste es mi Hijo, el Amado; escuchadle”