Este día se resalta la humildad y sometimiento confiado de María a la voluntad del Padre, un camino que le había sido anunciado desde la presentación del Niño Jesús en el templo
Entre más de 200 estudiantes de diversas instituciones del país, como la Universidad Fermín Toro y la Universidad Valle de Momboy, la delegación UCATMUN fue distinguida con el prestigioso reconocimiento de Mejor Delegación Universitaria Foránea
Monseñor Ayala resaltó la importancia de toda vocación y agradeció el testimonio del Padre Oscar, subrayando que su ministerio es un regalo invaluable para nuestra Diócesis de San Cristóbal
La Eucaristía, celebrada a las 11:00 a.m. en el Santuario de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, fue presidida por Mons. Juan Alberto Ayala, Obispo Auxiliar de San Cristóbal, acompañado por el párroco Pbro. Yorman Carrillo
El valor de la presencia digital del clero es fecundo solo si está bien enraizado en la vida que es Cristo. Sin vida interior y oración, el sacerdote en la red es solo un “influencer” más; con Cristo, es un canal de gracia
Este día se resalta la humildad y sometimiento confiado de María a la voluntad del Padre, un camino que le había sido anunciado desde la presentación del Niño Jesús en el templo
Entre más de 200 estudiantes de diversas instituciones del país, como la Universidad Fermín Toro y la Universidad Valle de Momboy, la delegación UCATMUN fue distinguida con el prestigioso reconocimiento de Mejor Delegación Universitaria Foránea
Monseñor Ayala resaltó la importancia de toda vocación y agradeció el testimonio del Padre Oscar, subrayando que su ministerio es un regalo invaluable para nuestra Diócesis de San Cristóbal
La Eucaristía, celebrada a las 11:00 a.m. en el Santuario de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, fue presidida por Mons. Juan Alberto Ayala, Obispo Auxiliar de San Cristóbal, acompañado por el párroco Pbro. Yorman Carrillo
El valor de la presencia digital del clero es fecundo solo si está bien enraizado en la vida que es Cristo. Sin vida interior y oración, el sacerdote en la red es solo un “influencer” más; con Cristo, es un canal de gracia