“Vivimos de la misericordia, de lo que nos da el pueblo del Táchira. Es impresionante como la providencia de Dios se hace realidad en este hogar, como Dios hace milagros acá"
La repercusión de esta fiesta en nuestra vida cotidiana debe ser doble: recibir y ofrecer. Quien se sabe profundamente amado por Dios en su miseria, adquiere una nueva sensibilidad hacia el prójimo
El Santo Padre afirma que es “un don de libertad” que otorga el Señor, “pero debemos hacerlo según su voluntad de amor, que desea renovar a la humanidad llamándola a una comunión de vida, que comienza con la fe”
El culto a la Divina Misericordia está fundamentado en la Palabra de Dios, especialmente en los evangelios: “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia”
Hoy 25 de junio se celebra el Día de la Gente de Mar. Se trata de una jornada establecida por la ONU en una resolución adoptada por la Conferencia Diplomática de 2010, que tenía por objetivo adoptar el Convenio de formación.
El Papa Francisco ha rememorado este día a través de un tweet publicado a las 11:30 a.m en su Cuenta oficial @Pontifex, en el que se lee: “En estos tiempos difíciles, el trabajo de los marineros y los pescadores se ha vuelto aún más importante. Deseo enviarles un mensaje de esperanza, de apoyo y de consuelo”.
Este año, la celebración de este día adquiere especial importancia en medio de la pandemia de COVID-19, pues la ya función de los marineros es fundamental para que el flujo de mercancías de primera necesidad, como los alimentos, los medicamentos y demás suministros médicos, se mantenga.
Videomensaje del Papa Francisco
Recordamos el videomensaje que envió el Papa Francisco a los marineros el pasado 17 de junio en el que les recordó que “no están solos” y que reza por ellos siempre: “su trabajo, el mar, a menudo os mantiene alejados, pero están presentes en mi oración y en mi mente, así como en la de los capellanes y voluntarios de la Stella Maris”. Además, les recuerdó que son pescadores al igual que los primeros discípulos de Jesús: “eran todos pescadores, como ustedes”.
Hablando de la actual crisis sanitaria que se vive en todo el mundo a causa del coronavirus, el Papa asegura en su videomensaje que su trabajo como marineros y pescadores “se ha vuelto aún más importante”, para proveer a la gran familia humana alimentos y otros productos de primera necesidad. Por ello que les agradece su trabajo, dado que son “una categoría muy expuesta” y les expresa que es consciente de que en los últimos meses “su vida y su trabajo han cambiado considerablemente y se han enfrentado – y todavía se enfrentan – a muchos sacrificios», alejados por largos períodos a bordo de los buques sin poder bajar a tierra, distantes de la familia, los amigos y el país, con el miedo al contagio. “Todos estos elementos – dice el Papa – son una pesada carga que hay que soportar, ahora más que nunca”.
Al final del mensaje, Francisco señala que su intención es la de “enviarles un mensaje y una oración de esperanza, una oración de consuelo y de alivio contra toda adversidad” y al mismo tiempo anima a todos los que trabajan en la pastoral de los marinos.
“Vivimos de la misericordia, de lo que nos da el pueblo del Táchira. Es impresionante como la providencia de Dios se hace realidad en este hogar, como Dios hace milagros acá"
La repercusión de esta fiesta en nuestra vida cotidiana debe ser doble: recibir y ofrecer. Quien se sabe profundamente amado por Dios en su miseria, adquiere una nueva sensibilidad hacia el prójimo
El Santo Padre afirma que es “un don de libertad” que otorga el Señor, “pero debemos hacerlo según su voluntad de amor, que desea renovar a la humanidad llamándola a una comunión de vida, que comienza con la fe”
El culto a la Divina Misericordia está fundamentado en la Palabra de Dios, especialmente en los evangelios: “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia”