Artesanos y testigos de la paz y de la unidad, por una Iglesia y un mundo habitados por «una nueva humanidad reconciliada». Este es el deseo que el Papa Francisco expresa en el mensaje publicado dirigido a los participantes en la peregrinación jubilar de Charis, el Servicio Internacional para la Renovación Carismática Católica. La iniciativa se celebrará en Roma del 4 al 6 de abril de 2025, sobre el tema «Testigos gozosos de la esperanza».
Abiertos a los horizontes universales de la Iglesia
En el texto, el Papa compara la misión de Charis, organismo creado por la Santa Sede a través del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, con el «movimiento propio del corazón en el cuerpo humano»: profundamente enraizado en la Iglesia, pero al mismo tiempo abierto a sus horizontes universales, asumiendo las intenciones de paz que Francisco lleva en su corazón.
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“El Espíritu Santo, don del Señor resucitado, crea comunión, armonía, fraternidad. Y esto es la Iglesia: una nueva humanidad reconciliada.”
Que el «apego a los líderes» no sea causa de división
Francisco exhorta a los peregrinos a llevar al mundo la experiencia del Jubileo, testimoniando con su vida los valores de la paz y la esperanza.

“El Espíritu puede dar verdadera paz al corazón humano, y esta es la condición para superar los conflictos en las familias, en la sociedad, en las relaciones entre las naciones.”
Por último, Francisco pide una búsqueda constante de la «comunión», a partir de los grupos y comunidades de la vida cotidiana, con espíritu de colaboración. Y preconiza evitar que el «apego a los líderes» se convierta en motivo de división y conflicto: «Tengan gusto por la colaboración, especialmente con las comunidades parroquiales, y el Señor os bendecirá con muchos frutos».
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