Cuando nos acercamos con las debidas disposiciones, la Sagrada Comunión obra maravillas en nuestra vida espiritual. Al recibir el cuerpo y la sangre del Señor, nuestra unión con Él se acrecienta de manera inefable
Los publicanos y las prostitutas precedieron a los fariseos en el Reino porque tuvieron la humildad de reconocer su fragilidad y abrirse a la gracia. Hoy, Dios no nos pide vidas impecables desde el origen, sino corazones dóciles capaces de rectificar
En el primer día del congreso, el presidente de Fundesta, Dr. Carlos Trómpiz, resaltó la trascendencia del Plan Maestro de Desarrollo Estratégico del Estado Táchira, enfocado en el Eje de Integración Interoceánico, la Zona Económica Binacional y el Eje Binacional de Integración Multimodal
“La celebración de los tres arcángeles el 29 de septiembre es una oportunidad para que la Iglesia católica se centre en Dios, creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible”
Porque «son muchas las ataduras que nos mantienen cerca del pecado», la conversión «es una gracia» que debemos pedir con fuerza. La conversión implica el desapego del pecado y de la mundanidad, y su objetivo final, es la comunión y amistad con Dios. Es una síntesis de lo expresado por el Papa este domingo, reflexionando sobre el Evangelio del día, a la hora del Ángelus dominical.
Como cada domingo el Papa Francisco se asomó a la ventana del Palacio Apostólico para rezar junto con los fieles presentes en la plaza de San Pedro la oración mariana del Ángelus dominical. En este segundo domingo de Adviento, reflexionó sobre la figura y la obra de Juan el Bautista quien “señaló a sus contemporáneos un itinerario de fe similar al que el Adviento nos propone a nosotros”: este itinerario de fe – afirmó el Pontífice – es un itinerario de conversión.
La conversión implica el desapego del pecado y de la mundanidad
Tal como enseñaba el Bautista, que en el desierto de Judea proclamaba “un bautismo de conversión para perdón de los pecados”, convertirse, explicó Francisco, “significa pasardel mal al bien, del pecado al amor de Dios”, tanto en la vida moral como espiritual. En aquel entonces, “recibir el bautismo era un signo externo y visible de la conversión” de quienes escuchaban la predicación del Bautista y “decidían hacer penitencia”. Sin embargo, el bautismo “era inútil sin la voluntad de arrepentirse y cambiar de vida”.
“La conversión implica el dolor de los pecados cometidos, el deseo de liberarse de ellos, el propósito de excluirlos para siempre de la propia vida. Para excluir el pecado, hay que rechazar también todo lo que está relacionado con él: la mentalidad mundana, el apego excesivo a las comodidades, el apego excesivo al placer, al bienestar, a las riquezas.”
Juan el Bautista, un hombre austero, que renuncia a lo superfluo y busca lo esencial”, señaló el Obispo de Roma, “es el ejemplo de este desapego del pecado y de la mundanidad”.
El objetivo de la comunión y amistad con Dios
Pero el Santo Padre también habló del “otro aspecto” de la conversión, que es «el final del camino» constituido por “la búsqueda de Dios y de su reino”:
“El abandono de las comodidades y la mentalidad mundana no son un fin en sí mismo, no es ascetismo sólo para hacer penitencia: el cristiano no hace de faquir. Es otra cosa. El desapego no es un fin en sí mismo.sino que tienen como objetivo lograr algo más grande, es decir, el reino de Dios, la comunión con Dios, la amistad con Dios.”
Este objetivo “no es fácil”, añadió el Pontífice, “porque son muchas las ataduras que nos mantienen cerca del pecado: inconstancia, desánimo, malicia, mal ambiente y malos ejemplos”. A veces – continuó – el impulso que sentimos hacia el Señor es demasiado débil y parece casi como si Dios callara; nos parecen lejanas e irreales sus promesas de consolación, como la imagen del pastor diligente y solícito, que resuena hoy en la lectura de Isaías. Es entonces cuando se siente la “tentación” de decir que es “imposible convertirse de verdad”: ese desánimo, dijo el Papa, «es arena movediza de una existencia mediocre».
Cuando nos acercamos con las debidas disposiciones, la Sagrada Comunión obra maravillas en nuestra vida espiritual. Al recibir el cuerpo y la sangre del Señor, nuestra unión con Él se acrecienta de manera inefable
Los publicanos y las prostitutas precedieron a los fariseos en el Reino porque tuvieron la humildad de reconocer su fragilidad y abrirse a la gracia. Hoy, Dios no nos pide vidas impecables desde el origen, sino corazones dóciles capaces de rectificar
En el primer día del congreso, el presidente de Fundesta, Dr. Carlos Trómpiz, resaltó la trascendencia del Plan Maestro de Desarrollo Estratégico del Estado Táchira, enfocado en el Eje de Integración Interoceánico, la Zona Económica Binacional y el Eje Binacional de Integración Multimodal
“La celebración de los tres arcángeles el 29 de septiembre es una oportunidad para que la Iglesia católica se centre en Dios, creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible”