«Nosotros, los obispos de Venezuela, como hijos y pastores de la Iglesia, nos hemos encontrado bajo la luz del Espíritu Santo en un ambiente de oración, diálogo y escucha sinodal, discerniendo tanto los asuntos eclesiales como los urgentes desafíos que atañen a nuestra amada nación en una de las etapas más complejas de su historia»
a finalizar la jornada de trabajo, el Área de Familia del Centro de Laicos, Familia y Juventud del SPEV presentó sus aportes ante la asamblea plenaria. Durante la exposición, se reiteró el valor fundamental del núcleo familiar en la evangelización y en el tejido social venezolano
Gracias a la fraternal invitación del Pbro. Ender García y con la bendición de Dios, un equipo de 20 Misioneros de la Paz recorrió cada rincón para llevar la Buena Nueva del Evangelio
Durante la reunión se socializó el marco estatutario de la Asociación. Haciendo especial énfasis en el Artículo 18, el cual detalla las funciones, facultades y competencias del Consejo Directivo para la administración, organización interna y resguardo del patrimonio institucional
Porque «son muchas las ataduras que nos mantienen cerca del pecado», la conversión «es una gracia» que debemos pedir con fuerza. La conversión implica el desapego del pecado y de la mundanidad, y su objetivo final, es la comunión y amistad con Dios. Es una síntesis de lo expresado por el Papa este domingo, reflexionando sobre el Evangelio del día, a la hora del Ángelus dominical.
Como cada domingo el Papa Francisco se asomó a la ventana del Palacio Apostólico para rezar junto con los fieles presentes en la plaza de San Pedro la oración mariana del Ángelus dominical. En este segundo domingo de Adviento, reflexionó sobre la figura y la obra de Juan el Bautista quien “señaló a sus contemporáneos un itinerario de fe similar al que el Adviento nos propone a nosotros”: este itinerario de fe – afirmó el Pontífice – es un itinerario de conversión.
La conversión implica el desapego del pecado y de la mundanidad
Tal como enseñaba el Bautista, que en el desierto de Judea proclamaba “un bautismo de conversión para perdón de los pecados”, convertirse, explicó Francisco, “significa pasardel mal al bien, del pecado al amor de Dios”, tanto en la vida moral como espiritual. En aquel entonces, “recibir el bautismo era un signo externo y visible de la conversión” de quienes escuchaban la predicación del Bautista y “decidían hacer penitencia”. Sin embargo, el bautismo “era inútil sin la voluntad de arrepentirse y cambiar de vida”.
“La conversión implica el dolor de los pecados cometidos, el deseo de liberarse de ellos, el propósito de excluirlos para siempre de la propia vida. Para excluir el pecado, hay que rechazar también todo lo que está relacionado con él: la mentalidad mundana, el apego excesivo a las comodidades, el apego excesivo al placer, al bienestar, a las riquezas.”
Juan el Bautista, un hombre austero, que renuncia a lo superfluo y busca lo esencial”, señaló el Obispo de Roma, “es el ejemplo de este desapego del pecado y de la mundanidad”.
El objetivo de la comunión y amistad con Dios
Pero el Santo Padre también habló del “otro aspecto” de la conversión, que es «el final del camino» constituido por “la búsqueda de Dios y de su reino”:
“El abandono de las comodidades y la mentalidad mundana no son un fin en sí mismo, no es ascetismo sólo para hacer penitencia: el cristiano no hace de faquir. Es otra cosa. El desapego no es un fin en sí mismo.sino que tienen como objetivo lograr algo más grande, es decir, el reino de Dios, la comunión con Dios, la amistad con Dios.”
Este objetivo “no es fácil”, añadió el Pontífice, “porque son muchas las ataduras que nos mantienen cerca del pecado: inconstancia, desánimo, malicia, mal ambiente y malos ejemplos”. A veces – continuó – el impulso que sentimos hacia el Señor es demasiado débil y parece casi como si Dios callara; nos parecen lejanas e irreales sus promesas de consolación, como la imagen del pastor diligente y solícito, que resuena hoy en la lectura de Isaías. Es entonces cuando se siente la “tentación” de decir que es “imposible convertirse de verdad”: ese desánimo, dijo el Papa, «es arena movediza de una existencia mediocre».
«Nosotros, los obispos de Venezuela, como hijos y pastores de la Iglesia, nos hemos encontrado bajo la luz del Espíritu Santo en un ambiente de oración, diálogo y escucha sinodal, discerniendo tanto los asuntos eclesiales como los urgentes desafíos que atañen a nuestra amada nación en una de las etapas más complejas de su historia»
a finalizar la jornada de trabajo, el Área de Familia del Centro de Laicos, Familia y Juventud del SPEV presentó sus aportes ante la asamblea plenaria. Durante la exposición, se reiteró el valor fundamental del núcleo familiar en la evangelización y en el tejido social venezolano
Gracias a la fraternal invitación del Pbro. Ender García y con la bendición de Dios, un equipo de 20 Misioneros de la Paz recorrió cada rincón para llevar la Buena Nueva del Evangelio
Durante la reunión se socializó el marco estatutario de la Asociación. Haciendo especial énfasis en el Artículo 18, el cual detalla las funciones, facultades y competencias del Consejo Directivo para la administración, organización interna y resguardo del patrimonio institucional