24.8 C
Venezuela
jueves, junio 11, 2026
HomeTitularesEl Papa: Somos ciudadanos del cielo. Nuestro pasaporte es el amor a...

El Papa: Somos ciudadanos del cielo. Nuestro pasaporte es el amor a Dios y al prójimo

Date:

NOTAS RELACIONADAS

Nueva comisión diocesana para velar por la liturgia y patrimonio 

Esta instancia operará como un órgano de consulta y promoción adscrito al Secretariado Diocesano de Liturgia y Arte Sacro

Inician preparativos para fiesta de la Virgen Nuestra Señora de la Consolación

️El objetivo es claro: hacer de este mes de agosto una experiencia de gracia, encuentro y profunda devoción a la flor más bella de los Andes en todo el estado Táchira

Magnifica Humanitas: Fundamentos y principios de la Doctrina Social de la Iglesia

Ningún progreso puede llamarse auténtico si solo abarca el área económica mientras mutila la vida del espíritu o destruye la creación. El desarrollo solo es verdadero si abarca a toda la persona y a todas las personas

Corpus Christi: De la mesa santa al servicio del prójimo

Comulgar con el cuerpo de Cristo exige, por lo tanto, comulgar con su misma vida de entrega

RASI promueve reconciliación y diálogo en encuentro anual “constructores de paz”

El evento contó con el desarrollo de once (11) Mesas de Trabajo y sirvió de escenario para reafirmar el compromiso colectivo con la construcción de un país sustentado en el respeto a la dignidad humana, la verdad, la justicia y la paz
spot_imgspot_img

Somos ciudadanos del cielo y el amor a Dios y el prójimo es nuestro pasaporte

Las cenizas se depositan en nuestras cabezas para que el fuego del amor se encienda en nuestros corazones, dijo el Pontífice, porque somos ciudadanos del cielo y el amor a Dios y al prójimo es nuestro pasaporte al cielo. Los bienes terrenales que poseemos no nos servirán, son polvo que se desvanecen, pero el amor que damos – en la familia, en el trabajo, en la Iglesia, en el mundo – nos salvará, permanecerá para siempre.

“Las cenizas que recibimos nos recuerdan un segundo camino, el camino opuesto, aquel que va de la vida al polvo. Miramos a nuestro alrededor y vemos el polvo de la muerte”.

Vidas reducidas a cenizas, señaló el Papa, escombros, destrucción, guerra. Vidas de pequeños inocentes no bienvenidos, vidas de pobres rechazados, vidas de ancianos desechados. Seguimos destruyéndonos, volviéndonos polvo. ¡Y cuánto polvo hay en nuestras relaciones!, afirmó, miramos en nuestras casas, en nuestras familias, peleas, incapacidad de apaciguar los conflictos. Es difícil para cada uno de nosotros, señaló,  pedir disculpas, perdonar, volver a empezar. Mientras, dijo, que tan fácilmente reclamamos nuestros espacios y nuestros derechos.

“Hay mucho polvo que ensucia el amor y destruye la vida. Incluso en la Iglesia, la casa de Dios, hemos permitido que se asiente tanto polvo, el polvo de la mundanidad”.

Francisco pidió que no ahoguemos el fuego de Dios con las cenizas de la hipocresía. El Señor pide hacer obras de caridad, rezar y ayunar, sin fingir, sin dobles intenciones. Sin buscar la aprobación de otros, sin impactar o satisfacer nuestro ego.

“¡Cuántas veces nos proclamamos cristianos y en el corazón cedemos a las pasiones que nos hacen esclavos! ¡Cuántas veces predicamos una cosa y hacemos otra! ¡Cuántas veces nos mostramos buenos por fuera y guardamos rencor por dentro! Cuánta dualidad hay en nuestros corazones… Es polvo que ensucia, cenizas que sofocan el fuego del amor”.

Para limpiarnos del polvo depositado en nuestros corazones, Francisco dijo que hay que dejarnos reconciliar con Dios. Porque la santidad no es tarea nuestra, es gracia. Porque por nuestra cuenta no somos capaces de quitar el polvo que ensucia nuestros corazones. Porque sólo Jesús, que conoce y ama nuestro corazón, puede curarlo. La Cuaresma es un tiempo de curación.

Entonces, debemos hacer dos pasos dijo el Papa: el primero, del polvo a la vida, ponernos delante del Crucificado y repetir: «Jesús, tú me amas, transfórmame…».  Y después de haber aceptado su amor, después de haber llorado delante de este amor, hacer el segundo paso, para no recaer de la vida al polvo. Uno recibe el perdón de Dios, en la Confesión, porque allí el fuego del amor de Dios consume las cenizas de nuestro pecado. El abrazo del Padre en la Confesión nos renueva por dentro, limpia nuestros corazones. Reconciliémonos para vivir como hijos amados, como pecadores perdonados, como enfermos curados, como caminantes acompañados. Dejémonos amar para amar. Dejémonos levantarnos, caminar hacia la meta, la Pascua. Tendremos la alegría de descubrir que Dios nos resucita de nuestras cenizas.

NOTAS RELACIONADAS

Nueva comisión diocesana para velar por la liturgia y patrimonio 

Esta instancia operará como un órgano de consulta y promoción adscrito al Secretariado Diocesano de Liturgia y Arte Sacro

Inician preparativos para fiesta de la Virgen Nuestra Señora de la Consolación

️El objetivo es claro: hacer de este mes de agosto una experiencia de gracia, encuentro y profunda devoción a la flor más bella de los Andes en todo el estado Táchira

Magnifica Humanitas: Fundamentos y principios de la Doctrina Social de la Iglesia

Ningún progreso puede llamarse auténtico si solo abarca el área económica mientras mutila la vida del espíritu o destruye la creación. El desarrollo solo es verdadero si abarca a toda la persona y a todas las personas

Corpus Christi: De la mesa santa al servicio del prójimo

Comulgar con el cuerpo de Cristo exige, por lo tanto, comulgar con su misma vida de entrega

RASI promueve reconciliación y diálogo en encuentro anual “constructores de paz”

El evento contó con el desarrollo de once (11) Mesas de Trabajo y sirvió de escenario para reafirmar el compromiso colectivo con la construcción de un país sustentado en el respeto a la dignidad humana, la verdad, la justicia y la paz

DC.RADIO

RECIENTES

spot_img

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here