Cuando el corazón del docente está inquieto, entonces aprende a escuchar la sed del otro, aprende a provocar preguntas, no solo dar respuestas, aprende, como afirma León XIV, a leer la vida bajo el signo de la Pascua, mirarla con Jesús Resucitado, es decir, encontrar el acceso a la esencia de la persona humana, a nuestro corazón
Nuestra ofrenda dominical debe prolongarse en el altar de la vida diaria a través de la solidaridad, la justicia y la entrega generosa. Una Iglesia que celebra la eucaristía es, por naturaleza, una Iglesia samaritana y servidora
Tenemos que dar gracias a Dios por tantas bendiciones, por tantas gracias y por todo lo que Dios nos va concediendo cada día. Por eso que San Juan Bautista interceda ante Dios por cada uno de nosotros y también por esta comunidad parroquial. Que Dios les bendiga”
Cuando el corazón del docente está inquieto, entonces aprende a escuchar la sed del otro, aprende a provocar preguntas, no solo dar respuestas, aprende, como afirma León XIV, a leer la vida bajo el signo de la Pascua, mirarla con Jesús Resucitado, es decir, encontrar el acceso a la esencia de la persona humana, a nuestro corazón
Nuestra ofrenda dominical debe prolongarse en el altar de la vida diaria a través de la solidaridad, la justicia y la entrega generosa. Una Iglesia que celebra la eucaristía es, por naturaleza, una Iglesia samaritana y servidora
Tenemos que dar gracias a Dios por tantas bendiciones, por tantas gracias y por todo lo que Dios nos va concediendo cada día. Por eso que San Juan Bautista interceda ante Dios por cada uno de nosotros y también por esta comunidad parroquial. Que Dios les bendiga”