A un centenario de entrega de la congregación de las Hermanitas de los Pobres a la Fundación Hospital San Antonio los milagros no han cesado, la atención integral a los pobladores del estado Táchira y de entidades cercanas refrendan esta afirmación que día tras día se consolida en el imaginario de todos quienes en algún momento de sus vidas se han servido de una asistencia óptima en este centro de salud.
La Fundación Hospital San Antonio comenzó a servir el 22 de diciembre de 1898 como una sede de caridad en una vieja casona de Don Gabriel Cárdenas Martínez y que se acrecentó en un terreno contiguo que otorgó el señor Vicente Sánchez.
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“Ambos respondieron a una iniciativa de la Sociedad Hijas de María, quienes tenían como objetivo fundar un asilo de huérfanos y hospital de caridad. Las primeras en administrar la institución fueron las hermanas Siervas de la Sagrada Familia quienes tuvieron a su cargo la obra por un lapso de 26 años”.

Luego de dos décadas y media de atención las Hermanitas de los Pobres, ante un llamado del primer obispo de la Diócesis de San Cristóbal, monseñor Tomás Antonio Sanmiguel, tomaron las riendas el 26 de febrero de 1925.
Mística
La hermana María Quintero Balza, es en la actualidad la Directora de la Fundación, no es su primera vez como cabeza del hospital, puesto que el accionar de la congregación a la que pertenece, es de alternar las responsabilidades, sin embargo, su retorno a estas lides lo ve como un verdadero triunfo si de atender y tratar a los más desprotegidos se refiere.
Su argumento constante es continuar con el propósito por el cual fue creada la fundación, el cual radica en servir al cuerpo y alimentar el alma a través de la caridad, concordia y compromiso con el prójimo.
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“Nuestros objetivos son la calidad del servicio abordando la parte espiritual y física garantizando así la atención integral del paciente (…) la parte espiritual se aborda cuando atendemos a las personas y es allí, en ese momento que le hablamos de Dios (…) así nos convertimos en una esperanza para ellos llevándolos a Dios”.
La hermana María Quintero reitera que su compromiso está dado en mantener la idea primigenia del centro asistencial, la cual radica en atender con todo el compromiso, ética y voluntad a quien lo necesite.
“El legado del Hospital San Antonio es la atención al más necesitado (…) cualquier persona que tenga necesidad de salud puede recurrir a nosotros (…) ese mensaje fue el dejado por la madre María Emilia de San José y el padre Santiago Machado los fundadores del hospital”.

Lucha
Para la directora, en este momento económico poco estable la organización trata de ayudar a todos lo que vienen ya sean con los montos estimados de las consultas y en varias oportunidades exonerando algunos servicios, un accionar que viene gracias a la capacidad de autogestión.
“Aquí no solo se atienden pacientes del municipio Cárdenas, sino que además prestamos el servicio a pobladores de todo el estado y de otras entidades del país quienes asisten al centro de salud para realizarse operaciones”.
Con un cuerpo médico de 85 profesionales, 95 asistentes generales y cuatro miembros de la comunidad religiosa diariamente el Hospital San Antonio atiende entre 100 y 150 personas, una realidad que los hace ser reconocidos en todo el estado Táchira y otras entidades del país ante la lucha inconmensurable de cumplir con el objetivo primordial que es atender a quien más necesita.

“Nuestra referencia es la parte espiritual, todos los pacientes que llegan sienten mucha paz (…) nuestra capilla está en medio del hospital algo inusual (…) todos los que vienen tienen la atención integral médica y la atención espiritual, todos buscan las dos partes”.
Autogestión
La hermana María Quintero aduce que los recursos para la operatividad del hospital se obtienen en dos vertientes, la primera a través de la autogestión con la cual han logrado modernizar los equipos y mejorar las áreas donde confluyen más pacientes y, la segunda, a través del apoyo de la Asociación Venezolana de Servicios de Salud de Orientación cristiana, con un aporte mensual que reciben por medio de aportes internacionales.
Asegura “que en el hospital siempre encuentran una mano amiga “las manos de Dios, las manos humanas que están en la tierra ayudando a todos”.
Carlos A. Ramírez B.