Las Hermanas Catequistas de Nuestra Señora de Lourdes celebraron con júbilo los 100 años de una de sus más importantes obras de apostolado, fundada en 1926 y dedicada a la educación, acogida y formación de niños en situación de vulnerabilidad, así como a la formación de religiosas.
Durante un siglo, esta institución ha sido casa y escuela para niños que han perdido a sus familiares o viven en condiciones de precariedad, convirtiéndose en un referente de servicio, fe y compromiso social.
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La celebración central fue una Eucaristía de acción de gracias, presidida por monseñor Carlos Márquez, obispo auxiliar de Caracas, y concelebrada por varios sacerdotes de la Iglesia local, en un ambiente de gratitud y esperanza.
Desde la comunidad eclesial se extendió una felicitación a las Hermanas Catequistas de Lourdes, elevando oraciones para que continúe creciendo su misión evangelizadora y el número de vocaciones al servicio de esta obra centenaria.
Vía CEV


