HomeEspiritualidadHoy es fiesta de Santa Faustina Kowalska, servidora de la Divina Misericordia

Hoy es fiesta de Santa Faustina Kowalska, servidora de la Divina Misericordia

Date:

NOTAS RELACIONADAS

Seminario Santo Tomás de Aquino recibió a seminaristas mayores

La jornada contó con la valiosa presencia de Mons. Lisandro Rivas, quien acompañó a los jóvenes para brindarles palabras de motivación en este reencuentro vocacional

Aulas seguras para el nuevo año escolar

Esta iniciativa contó con el respaldo de la Universidad Católica del Táchira (UCAT) y la Comisión para la Protección de Menores (COPROMAV) de la Diócesis de San Cristóbal

Benedicto XVI una voz frente al materialismo

Joseph Ratzinger, desde su experiencia como testigo del colapso de la democracia de Weimar y el ascenso del nazismo, comprendió con claridad profética cómo los pueblos pueden entregarse a políticas aventuradas que les arrebatan la libertad

Nuestra Señora de la Merced: “den sus vidas, como Jesucristo la dio por nosotros”

El 2 de agosto de 1218, la Madre Celestial se le apareció a Pedro Nolasco y le pidió que fundara una congregación que siguiera ayudando a los cautivos

Pan bajado del cielo: La presencia real que transforma la vida

La Eucaristía es, sin lugar a dudas, el corazón y la cumbre de la Iglesia. En cada Misa, no estamos repitiendo el sacrificio de la cruz, sino haciéndolo presente en el altar
spot_imgspot_img

«A las almas que propagan la devoción a mi misericordia, las protejo durante su vida como una madre cariñosa a su niño recién nacido y a la hora de la muerte no seré para ellas el juez, sino el Salvador Misericordioso”, le dijo el Señor de la Divina Misericordia a su servidora, Santa Faustina Kowalska (1905-1938), cuya fiesta se celebra el 5 de octubre.

Santa Faustina nació en Lodz, Polonia, en 1905. Desde pequeña mostró una sensibilidad especial para la vida espiritual, que sus padres -piadosos y disciplinados- ayudaron a forjar. El día que recibió la Primera Comunión, Faustina estaba tan emocionada por el don recibido que expresó su gratitud besando las manos de sus progenitores, agradeciéndoles que la educaron en el amor a Cristo y pidiéndoles perdón por haberles ofendido.

Faustina era la tercera de ocho hermanos, así que aprendió rápido a ayudar en los quehaceres familiares. En casa, o estaba ayudando a su madre en la cocina o cuidaba de sus hermanos; en el establo, se ocupaba de ordeñar a las vacas. Asistió a la escuela, pero sólo pudo completar tres años de estudio porque la familia no tenía dinero suficiente y había que trabajar.

A los 15 años empezó a tener inquietudes por la vida religiosa. Sin embargo, sabía que no sería aceptada en un convento sin tener algo de dinero. Por eso, empezó a trabajar como empleada doméstica para ayudarse económicamente y, al mismo tiempo, seguir apoyando a su familia. Cuando le contó a sus padres que quería ser religiosa, ellos se opusieron. Eso la desanimó por un tiempo, hasta que un día mientras rezaba, sintió que Jesús le pedía dejarlo todo e ir a Varsovia para ingresar en algún convento.

Sin despedirse personalmente de sus padres, viajó a dicha ciudad solo con el vestido que llevaba puesto. Allí habló con un sacerdote, quien le consiguió hospedaje en casa de una familia amiga. Para sostenerse, tuvo que trabajar de nuevo como empleada doméstica. Aquél fue un tiempo de gran incertidumbre para ella, dado que ninguna casa de religiosas parecía poder acogerla.

Finalmente, fue recibida en la Casa Madre de la congregación de las Hermanas de Nuestra Señora de la Misericordia. Pocas semanas después de haber sido aceptada, enfrentó la tentación de dejar el convento. Sin embargo, de esos días data una de sus primeras visiones. Vio que Jesús se le aparecía con el rostro destrozado y cubierto de llagas. Ella le preguntó: «Jesús, ¿quién te ha herido tanto?». El Señor le contestó: «Este es el dolor que me causarías si te vas de este convento. Es aquí donde te he llamado y no a otro; y tengo preparadas para ti muchas gracias».

Faustina entendió entonces lo que Dios quería de ella. No dejó el convento y empezó a enamorarse de la vida que allí encontraba. Así, pasaron el noviciado, la recepción del hábito y los primeros votos. Más adelante vendría la consagración a perpetuidad. Fueron años vividos con sencillez, con gran vocación de servicio. Faustina había pasado por distintos cargos u oficios: cocinera, jardinera y portera.

A esta sencilla mujer, recogida y piadosa, pero a la vez alegre y caritativa, Dios la tenía destinada para entablar una relación muy especial con Él. Jesús se le apareció en diversas ocasiones para mostrarle su amor misericordioso por la humanidad. De esas visiones místicas de Cristo proviene la imagen de la Divina Misericordia, en la que se ve a Jesús vestido de blanco, mostrando el corazón, desde el que emanan rayos de luz blancos y rojos. Se trata, pues, de la representación pictórica del Señor Jesús, tal y como Santa Faustina lo vio, a la que se añadió la expresión: “Jesús, en vos confío”, por pedido expreso del Señor.

Aún cuando Faustina había recibido gracias extraordinarias -los estigmas ocultos, el don de profecía y numerosas revelaciones particulares, como la Coronilla de la Divina Misericordia-, fue consciente de que los favores que de Dios recibía fueron siempre inmerecidos: “Ni las gracias ni las revelaciones, ni los éxtasis, ni ningún otro don concedido al alma la hacen perfecta, sino la comunión interior del alma con Dios… Mi santidad y perfección consisten en una estrecha unión de mi voluntad con la voluntad de Dios”.

El 5 de octubre de 1938, después de un período de sufrimientos soportados virtuosamente, Faustina fue llamada a la Casa del Padre. En el año 2000, fue canonizada por su compatriota, San Juan Pablo II, quien estableció el segundo domingo de Pascua como el “Domingo de la Misericordia Divina” y el día de su muerte como su Fiesta.

NOTAS RELACIONADAS

Seminario Santo Tomás de Aquino recibió a seminaristas mayores

La jornada contó con la valiosa presencia de Mons. Lisandro Rivas, quien acompañó a los jóvenes para brindarles palabras de motivación en este reencuentro vocacional

Aulas seguras para el nuevo año escolar

Esta iniciativa contó con el respaldo de la Universidad Católica del Táchira (UCAT) y la Comisión para la Protección de Menores (COPROMAV) de la Diócesis de San Cristóbal

Benedicto XVI una voz frente al materialismo

Joseph Ratzinger, desde su experiencia como testigo del colapso de la democracia de Weimar y el ascenso del nazismo, comprendió con claridad profética cómo los pueblos pueden entregarse a políticas aventuradas que les arrebatan la libertad

Nuestra Señora de la Merced: “den sus vidas, como Jesucristo la dio por nosotros”

El 2 de agosto de 1218, la Madre Celestial se le apareció a Pedro Nolasco y le pidió que fundara una congregación que siguiera ayudando a los cautivos

Pan bajado del cielo: La presencia real que transforma la vida

La Eucaristía es, sin lugar a dudas, el corazón y la cumbre de la Iglesia. En cada Misa, no estamos repitiendo el sacrificio de la cruz, sino haciéndolo presente en el altar

DC.RADIO

RECIENTES

spot_img

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here