La Iglesia universal dedica cada 24 de marzo a un tiempo de reflexión y significado espiritual con la Jornada de Oración y Ayuno por los Misioneros Mártires. El evento recuerda a hombres valientes que sacrificaron sus vidas en el cumplimiento del mandato de impartir el Evangelio por todo el mundo.
La conmemoración se debe a que, en ese día el 1980 cuando festejaba la Santa Eucaristía, monseñor Oscar Arnulfo Romero, arzobispo de San Salvador, fue asesinado por un francotirador. Este prelado de la Iglesia de El Salvador, se distinguió por exigir valientemente el respeto de los derechos humanos y sociales de la población.
“El 3 de febrero de 2015, el Papa Francisco reconoció su martirio y fue beatificado el 25 de mayo de ese mismo año por el Cardenal Angelo Amato, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, en San Salvador”.
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Sobre la Jornada de Oración por los Misioneros Mártires, el Papa Francisco, afirmó que la intención es recordar que “siempre habrá mártires entre nosotros. Es la señal de que vamos por el camino correcto”.
Por tanto, incentiva a orar “para que quienes, en diversas partes del mundo, arriesgan su vida por el Evangelio, contagien a la Iglesia su valentía, su impulso misionero”.
Actividades Eclesiásticas
En distintas partes del mundo las diócesis, parroquias, familias e institutos religiosos son parte de la conmemoración del 24 de marzo, donde anuncian el Evangelio de Jesús y se reúnen para orar y ayunar por todos los misioneros del mundo.
La conmemoración sale de los templos y se refleja con gestos simbólicos. En diócesis y parroquias de los cinco continentes, los católicos suelen vestir prendas de color rojo, el color representa la sangre. El uso de la cruz es una muestra de la victoria del amor sobre la violencia.
La jornada se compone en tres puntos importantes:
El ayuno: Como método de purificación y solidaridad con quienes sufren carencias por su fe.
La reconciliación: Se exhorta a la comunidad a buscar el sacramento de la confesión y solucionar problemas con los hermanos.
Incentivar: propiciar material a misioneros extranjeros, reconociendo su vulnerabilidad en tierras lejanas.
Misioneros del siglo XX y XXI
Entre los impulsores del cristianismo en la década de los siglos XX y XXI, encuentran los franciscanos polacos, Michal Tomaszek o Zbigniew Strzałkowski quienes de la mano del sacerdote diocesano italiano Alessandro Dordi fallecieron en agosto de 1991 en Perú. Fueron beatificados el cinco de diciembre de 2015 en Chimbote. Se refirieron a ellos como “Mártires de la fe y de la caridad, testigos de la esperanza”.
Posteriormente, el 11 de diciembre de 2016 se beatificaron en Vientiane, Laos, el misionero de los Oblatos de María Inmaculada (OMI) padre Mario Borzaga y el laico catequista Paul Thoj Xyooj.
El 24 de mayo de 2014 fueron beatificados el misionero del Pontificio Instituto de Misiones Extranjeras (PIME) padre Mario Vergara y el catequista Isidore Ngei Ko Lat, mártires, murieron en Birmania en mayo de 1950.
Finalmente, la Jornada del 24 de marzo busca la reflexión sobre el impacto del evangelio e incentiva el valor de formar a nuevos misioneros que promuevan las sagradas escrituras.
Asly Perucho – Pasante UBA


