«Como en la vida de todo instituto religioso, este es un tiempo de gracia, ya que constituye un momento privilegiado de discernimiento comunitario y de escucha al Espíritu Santo, que sigue guiando su historia y sosteniendo la misión confiada a su congregación, en fidelidad al carisma recibido como un don de Dios para toda la Iglesia». Así describió el Papa León XIV la esencia de un Capítulo General, como el que viven los Legionarios de Cristo -iniciado el 20 de enero-, a quienes recibió en audiencia este jueves 19 de febrero de 2026 en el Palacio Apostólico del Vaticano.
En su discurso pronunciado en español, el Pontífice puntualizó que dicha instancia es, además, «la ocasión para que ustedes se reconozcan herederos de un carisma que, a través de diversos caminos y expresiones históricas a veces dolorosas y no exentas de crisis ha dado origen a la congregación de los Legionarios de Cristo, unida por una misma raíz espiritual y por una pasión apostólica común». «Esta memoria compartida -añadió el Obispo de Roma- no mira sólo al pasado, sino que impulsa a una renovación constante en el presente, fieles al Evangelio».
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De inmediato, Su Santidad reflexionó sobre el carisma, que es «un don del Espíritu Santo», y comentó que cada instituto y cada uno de sus miembros «están llamados a encarnarlo personalmente y en comunidad, en un continuo proceso de profundización de la propia identidad que los sitúa y los define dentro de la Iglesia y de la sociedad». «Este camino constituye, a su vez, precisó, una aportación valiosa para la Iglesia en su conjunto y, de modo particular, para la familia espiritual del Regnum Christi».
“Custodios y servidores»
Para el Santo Padre, la diversidad de formas, estilos y acentos en la vivencia del carisma recibido no debilita la unidad, sino que la enriquece, como en «el poliedro, que refleja la confluencia de todas las parcialidades que en él conservan su originalidad», manifestó, citando la exhortación apostólica Evangelii Gaudium de su predecesor, el Papa Francisco. Por consiguiente, el Sucesor de Pedro resaltó que no se debe temer la pluralidad, «sino acogerla y discernirla, y permitir que se exprese para responder con mayor transparencia y fidelidad a la llamada de Dios».
Asimismo, el Pontífice observó que el carisma debe ser recibido con gratitud y consuelo, y les recordó que «no son dueños» de él, sino «sus custodios y servidores». Por ende, «están llamados -les dijo- a entregar su vida para que este don siga siendo fecundo en la Iglesia y en el mundo. Por ello, este Capítulo los invita a seguir preguntándose cómo vivir hoy, con fidelidad creativa, la intuición carismática que dio origen a su familia religiosa».
El «arte del acompañamiento»
Otro aspecto vinculado al Capítulo General en el que se centró el Papa fue la evaluación del camino recorrido y el discernir, con la ayuda del Espíritu Santo, el camino por recorrer. De este modo, los participantes en el encuentro han considerado el ejercicio del gobierno y de la autoridad en el instituto como uno de los asuntos fundamentales. En este sentido, León XIV remarcó que la autoridad, en la vida religiosa, no se entiende como dominio, sino como servicio espiritual y fraterno a quienes comparten la misma vocación.
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