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martes, agosto 11, 2026
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Mons. Sanmiguel «Un gran varón, un humilde seguidor de Cristo»

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Mons. Sanmiguel luchó por el Táchira con todas sus fuerzas, logrando convencer a distintas congregaciones religiosas la necesidad de establecerse en su territorio


Mons. Sanmiguel el primer Obispo de San Cristóbal nació en Valencia, Carabobo, el 7 de marzo de 1887, en el hogar de Tomás Sanmiguel y Ana Josefa Díaz. Luego de estudiar en el colegio “Ramírez” de su ciudad natal, ingresó en 1904 al Seminario Metropolitano de Caracas, donde encontraría en monseñor Nicolás Eugenio Navarro, un maestro y un amigo para toda la vida.

El arzobispo Juan Bautista Castro lo ordenó sacerdote el 14 de julio de 1912, comenzó a trabajar en el Seminario donde fuera rector. En 1915 estuvo en Puerto España, Trinidad, pasando a Turmero, Aragua, en 1917. Se destacaría como párroco de San Juan Bautista en Caracas entre 1918 y 1923, fomentando la caridad entre los feligreses y fundó “La Hojita Parroquial”. En 1921 asistió al Congreso Eucarístico de Roma y de allí, posiblemente, pasó a Francia, particularmente a Chavagnes-en Paillers, pues quería convertirse en religioso integrante la comunidad de “los Padres de la Inmaculada”. En esta comuna de la Vandea francesa recibió la noticia, según la cual, su nombre figuraba entre los futuros obispos venezolanos. Debió retornar a Caracas.

El 12 de octubre de 1922 se creó la Diócesis de San Cristóbal, luego del proceso iniciado por el presidente Juan Vicente Gómez ante el Congreso, elevándose la solicitud al Vaticano, aprobándola Pío XI con la erección de la nueva jurisdicción. Designado obispo el 9 de junio de 1923 por el cuerpo legislativo, fue consagrado en Caracas el 21 de octubre. Hizo su célebre entrada en San Cristóbal el 25 de noviembre de ese año, siendo recibido bajo palio, solicitando al mandatario regional, general Eustoquio Gómez, que lo acompañara en tan distinguido momento.

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De inmediato comenzó su obra civilizadora. En enero de 1924 estableció, informalmente el Seminario Menor “Santo Tomás de Aquino”, fundó “Diario Católico” el 14 de mayo e instituyó el “Boletín Eclesiástico”. Inició su largo periplo de visitas pastorales el 25 de abril de 1924 viajando a Rubio. Logró el acuerdo con los padres eudistas de Colombia y constituyó el Seminario el 3 de febrero de 1925, bajo la dirección del RP Pedro Duval. Mantuvo buena amistad con el párroco de San Luis, Cúcuta, Samuel Jaimes, e intervino en la entrada de los asilados venezolanos a la partida de don Eustoquio en julio de 1925. A las semanas se manifestarían en monseñor, una serie de malestares físicos que desembocarían en su delicada enfermedad.

Mons. Sanmiguel uchó por el Táchira con todas sus fuerzas, logrando convencer a distintas congregaciones religiosas la necesidad de establecerse en su territorio. Así, se radicaron los dominicos colombianos del Colegio “María Inmaculada” de Rubio (1926); las salesianas italianas del Colegio “María Auxiliadora” (1928); los padres redentoristas de la Capilla de San Antonio (1927); los agustinos y los hermanos de La Salle que crearon el famoso colegio en 1932. Su presencia estuvo desde Ureña hasta Pregonero y visitó en dos oportunidades las inhóspitas zonas del Alto Apure, estableciendo la Misión en 1928. Tuvo relevante participación en la Conferencia Episcopal Venezolana y realizó su primera Visita Ad Límina en 1929, siendo recibido por Pío XI. Logró avances en la reforma física de Catedral, logrando el altar de mármol, la dotación de lámparas, y gobernó con prudencia y sapiencia su territorio eclesiástico, teniendo a su lado fieles colaboradores como Primitivo Galaviz y Maximiliano Escalante. Fue preciso y claro en sus Pastorales y confirió el presbiterado a varios sacerdotes, entre ellos, Carlos Sánchez Espejo. Nombró dos laicos como directores de “Diario Católico”, logrando la renovación de equipos y sede. Realizó el Primer Sínodo Diocesano, promulgando los Estatutos de la Diócesis en 1936.

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Su humildad lo condujo a renunciar a la mitra para irse a las Misiones del Alto Caroní. El Vaticano, a través del secretario de Estado, cardenal Pacelli, luego Pío XII, negó tal pretensión y pudo celebrar, con modestia, sus bodas de plata sacerdotales. Tanta actividad en tan corto tiempo minó sus fuerzas físicas y partió grave a Caracas en noviembre de 1936. Dispuso regresar al Táchira en marzo del año siguiente y su estado empeoró, falleciendo el 6 de julio de 1937 en su residencia del Palacio Episcopal de la carrera 6. Tenía 50 años de edad, 25 de sacerdocio y 14 como obispo. Fue, sin duda, el obispo fundador. Un gran varón. Un humilde seguidor de Cristo, distinguido desde 2002 como Siervo de Dios.

Luis Hernández Contreras

Cronista Oficial de la Ciudad de San Cristóbal. 

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