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Mostrar misericordia al prójimo siempre y en todas partes

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Instituida por San Juan Pablo II, el 30 de abril del año 2000, la fiesta de la Divina Misericordia es una celebración que recuerda a la humanidad entera el amor infinito de Dios y su deseo de acoger y perdonar a todo aquel que se acerque a Él y le pida de corazón la redención.

Fue el mismo Jesús, quien a través de Santa Faustina Kowalska, pidió que el segundo domingo de Pascua se dedicara a esta intención: “Deseo que haya una fiesta de la Misericordia, quiero que esta imagen que pintarás con el pincel sea bendecida con solemnidad el primer domingo después de la Pascua de Resurrección”. Así habló el Señor a la religiosa, según refiere en su Diario.

En 1932, Santa Faustina tuvo una visión del resucitado, quien le pidió que dibujara la imagen que presenciaba: Jesús vestido de blanco, con la mano derecha levantada para bendecir, y la izquierda sobre su corazón, de donde brotaban dos rayos, uno rojo y otro blanco. Al pie de la imagen debía escribir “Jesús, en Ti confío”.

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“El rayo pálido simboliza el agua que justifica a las almas. El rayo rojo simboliza la sangre que es la vida de las almas (…) ambos rayos brotaron de las entrañas más profundas de mi misericordia, cuando mi corazón fue abierto en la cruz por la lanza. Bienaventurado quien viva a la sombra de ellos”.

El Señor le encomendó a Faustina la misión de propagar la devoción de la misericordia y le enseñó a rezar la coronilla para pedir por los pecadores. Prometió a quienes recen esa oración, auxilio en sus necesidades terrenales y especialmente en la hora de la muerte.

 “A través de ella obtendrás todo, si lo que pides está de acuerdo con mi voluntad” (Diario 1731). “Cuando recen esta coronilla junto a los moribundos, me pondré entre el Padre y el alma agonizante, no como justo juez, sino como el Salvador Misericordioso” (Diario, 1541).

Obras

A la par de la oración, Jesús pidió a Faustina que la devoción de la misericordia se expresara también con obras: “Exijo de ti obras de misericordia que deben surgir del amor hacia Mí. Debes mostrar misericordia al prójimo siempre y en todas partes. No puedes dejar de hacerlo, ni excusarte, ni justificarte. (…) Esta imagen ha de recodar las exigencias de Mi misericordia, porque la fe sin obras, por fuerte que sea, es inútil” (Diario, 742).   

Las formas de culto a la Divina Misericordia están fundamentadas en la Palabra de Dios, particularmente en los evangelios: “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia” (Mateo 5,7) y “Sean misericordiosos como su Padre es misericordioso” (Lucas 6,36).  

Experiencia

En la parroquia eclesiástica San Judas Tadeo de San Cristóbal, el pasado mes de junio se conformó el grupo “Apóstoles de la Misericordia”, cuyo objetivo es propagar la devoción a Jesús Misericordioso y realizar obras de caridad tanto espirituales como corporales.

Jorge Sandoval es el promotor y coordinador de esta agrupación que, bajo la guía del presbítero Enmanuel Pernía, párroco de esa localidad, realiza actividades de formación, oración y caridad. Actualmente participan cerca de 20 personas.

Explica que se reúnen cada quince días en la parroquia para rezar la coronilla, orar por las necesidades e intenciones de sus integrantes y programar las actividades de caridad. Hacen lo que denominan “arepazo”, llevando el alimento al Hospital Central y algunas plazas de la ciudad.

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“Nuestro objetivo es irradiar la devoción a la Misericordia y realizar las obras que la Santa Iglesia ha enseñado para actuar de acuerdo al ejemplo y la voluntad de Dios. Hemos llevado a cabo iniciativas particulares y también hemos trabajado con otros grupos como Emaús Misericordia y la Hermandad de Nazarenos de la parroquia San José”, narra Sandoval.

Como parte de la obra, incentivan a las personas a donar alimentos y medicinas para ayudar a quienes lo necesitan. Han participado en visitas a centros penitenciarios, casas de abrigo, ancianatos y también han colaborado con ollas solidarias.

“Apóstoles de la Misericordia” realiza todas estas actividades bajo la premisa de que una devoción coherente es aquella en la cual las oraciones y las palabras se corresponden con las acciones.

Testimonio

Como parte de la intención propagadora de la devoción a la Divina Misericordia, Jorge Sandoval compartió la vivencia que lo motivó a iniciar el grupo.

“El año pasado asistí a una misa en Cordero, y allí el presbítero Leonidas Camargo sorteó tres libros sobre la Divina Misericordia, promoviendo la creación de un grupo en esa comunidad. Yo gané el último y al recibirlo, el Padre me dijo: “El Señor también quiere que usted funde algo en su parroquia”

Después de orar, Sandoval habló con el padre Emanuel Pernía quien le ofreció el respaldo para comenzar el grupo que tiene como patronos a Santa Faustina y San Juan Pablo II. Manifiesta que ser misioneros de la misericordia de Dios es una forma de retribuir un poco al Señor por tanto que nos da.

“Al experimentar el amor de Dios, nos motivamos a comunicarlo. Hemos procurado dar a conocer la imagen de la Misericordia, el rezo de la coronilla, las visiones y el Diario de Santa Faustina. Eso hace que la gente se vaya adentrando, porque es una historia fascinante”. 

A modo de conclusión, Sandoval invitó a las parroquias diocesanas a crear grupos que ayuden a propagar la devoción a la misericordia, pues recuerda que Jesús dijo a santa Faustina “La última tabla de salvación es recurrir a mi misericordia”, a través de la oración y de la caridad. 

Ana Leticia Zambrano

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