¡PADRE!

Date:

NOTAS RELACIONADAS

La Copa de la Fe llega a San Cristóbal

Durante la homilía, monseñor destacó pilares fundamentales para la vida cristiana y ministerial: Comunión y fraternidad, la alegría de compartir con fe y deportividad ante las distintas diócesis participantes

Presbítero José Lucio León:  sacerdote, servidor y pastor

Y es así como en tres años y medio el sacerdote combinó su vida pastoral con la gerencia del diario, sin descuidar ninguno de los dos bandos, para salir airoso, con la frente en alto, con el respeto incólume

La viña que habitamos: Dar frutos en el hogar

La familia está llamada a ser el primer taller de frutos evangélicos. Es en el seno del hogar donde se aprende el valor del perdón, el consuelo en las dificultades y la alegría de compartir

Papa: La Iglesia en Corea del Sur ha crecido gracias al testimonio de los mártires

“La Iglesia en Corea ha crecido gracias al testimonio de los mártires. El pueblo coreano ha demostrado a lo largo de su historia una extraordinaria fortaleza de espíritu"

Franciscanos celebraron solemnidad de San Francisco de Asís

Monseñor Lisandro Rivas presidió la misa, acompañado de Fray Edgardo Nuñez, rector del Seminario Franciscano y Fray José Gabriel Rodríguez, de la Orden de Agustinos Recoletos
spot_imgspot_img

I° Lectura: Gen 18,20-32; Salmo: 137; II° Lectura: Col 2,12-14; Evangelio: Lc 11, 1-13

 

El deseo de seguir a Jesús y la natural actitud de encontrarlo así como hablarle con sencillez y fe, nace de esa relación con Él: la oración. Cuanto más vivamos el misterio de amor que ha cancelado la muerte, más nos daremos cuenta en nuestra debilidad, en nuestra carne, el verdadero significado de la resurrección de Cristo. ¿Quién nos enseñará a orar? Solo aquel que vive en relación total con el Padre y que nos puede indicar el camino de la verdad.

 

ESCUCHAR A DIOS

Del relato del Evangelio de San Lucas, podemos observar que la primera etapa de la oración no es inicialmente la invocación a Dios, como se pudiese deducir de las palabras del discípulo: “enséñanos a orar” (Lc 11,1), sino la escucha. “Uno de sus discípulos” (Lc 11,1) se dirige al Maestro porque se da cuenta de la relación que tiene con Dios y le pide compartir esa alegría con los otros discípulos y con la humanidad. Jesús, dirigiéndose al Padre, manifiesta su infinita misericordia, que perdona las ofensas y salva a quien confía en Él. La escucha por tanto, se genera de las maravillas que hace Dios en nuestra vida y ello no se refiere solamente a los prodigios que pueden ocurrirnos, sino sobre todo a los pequeños detalles que a través de su vida nos hace experimentar con su presencia en nuestras acciones, en el trabajo, en la esperanza de un mundo más justo. La escucha nos conduce a la conversión desde lo profundo de nuestro corazón.

Una segunda etapa es la meditación que significa responder al amor en gustar, con sinceridad, la Palabra de Jesús. “Padre, santificado sea tu Nombre, venga tu Reino, danos cada día nuestro pan cotidiano” (Lc 11, 2-3). La invocación al Padre indica la confianza que los cristianos debemos tener en Dios, Él donándose totalmente, en la Última Cena, en su cercanía con los demás, nos muestra el camino que nos hace discípulos y testigos del Evangelio. Es necesario no interrumpir el diálogo con el Padre e invocarlo a cada instante manteniendo viva su presencia en nuestra vida. La oración es vida que transfigura nuestra existencia y nos orienta a que esa vida se dé en plenitud. Quien escucha y medita, quien invoca, quien ora, hace de ello una verdadera relación con Dios que nos une a Él y por tanto con el prójimo.

La breve parábola narrada por Jesús (Lc 11, 5-8) se refiere ante todo a la capacidad de Dios de encontrarse con el hombre y su necesidad, sabiendo qué necesitamos. En segundo lugar, nos comunica que si no abrimos la puerta (Lc 11, 7) de nuestro corazón y nos levantamos para dar lo que el prójimo necesita, es prácticamente inútil invocar a Dios convirtiéndonos en hipócritas, olvidando la importancia de conversión verdadera.

 

MARÍA ESCUCHÓ EN SU CORAZÓN

Volvamos a la pregunta inicial: ¿Quién nos enseñará a orar? ¿Cómo haremos para vivir la oración? María Santísima nos enseña a conservar en lo profundo del corazón lo que Dios comunica. Dios está en nuestra casa, pero también toca la puerta de nuestra vida, buscando entrar en ella para permanecer y no salir de allí: “Yo les digo: pidan y se les dará; busquen y hallarán; llamen y se les abrirá” (Lc 11, 9). Con esto se nos llama a corresponder a la llamada -como hizo María- con sincera adhesión a Dios, que nos pide entrar en nuestra existencia y nos conduce a la salvación y ser prójimo con el prójimo. Así sea.

 

José Lucio León Duque

[email protected]

NOTAS RELACIONADAS

La Copa de la Fe llega a San Cristóbal

Durante la homilía, monseñor destacó pilares fundamentales para la vida cristiana y ministerial: Comunión y fraternidad, la alegría de compartir con fe y deportividad ante las distintas diócesis participantes

Presbítero José Lucio León:  sacerdote, servidor y pastor

Y es así como en tres años y medio el sacerdote combinó su vida pastoral con la gerencia del diario, sin descuidar ninguno de los dos bandos, para salir airoso, con la frente en alto, con el respeto incólume

La viña que habitamos: Dar frutos en el hogar

La familia está llamada a ser el primer taller de frutos evangélicos. Es en el seno del hogar donde se aprende el valor del perdón, el consuelo en las dificultades y la alegría de compartir

Papa: La Iglesia en Corea del Sur ha crecido gracias al testimonio de los mártires

“La Iglesia en Corea ha crecido gracias al testimonio de los mártires. El pueblo coreano ha demostrado a lo largo de su historia una extraordinaria fortaleza de espíritu"

Franciscanos celebraron solemnidad de San Francisco de Asís

Monseñor Lisandro Rivas presidió la misa, acompañado de Fray Edgardo Nuñez, rector del Seminario Franciscano y Fray José Gabriel Rodríguez, de la Orden de Agustinos Recoletos

DC.RADIO

RECIENTES

spot_img

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here