El padre Benito invitó a redescubrir el culto divino, como el espacio vital donde el ser humano abandona el individualismo para integrarse en el “nosotros” eclesial
️"El miedo nos paraliza; hay que sacrificarnos, pero no tener miedo. Ustedes no tienen una vida pobre; al contrario, el Espíritu Santo es quien nos ayuda en las decisiones de nuestra vida. ¡Que en Dios esté nuestra feliz vida!"
Con profunda devoción, cerramos este tiempo de gracia con la Eucaristía, la bendición con el Santísimo Sacramento, la bendición de tres proclamadores de la Palabra y de un ministro extraordinario de la Eucaristía
El Papa León XIV rebate esta postura devolviéndonos la mirada al verdadero ser humano, cuya existencia se define por la relación, la fragilidad, el cuidado mutuo y el amor. En la visión cristiana, el límite no es un defecto: es lo que nos hace humanos
A partir de los siglos XI y XII, bajo el influjo de la espiritualidad benedictina y cisterciense, la devoción comenzó a peregrinar de la llaga exterior hacia el órgano interior
Estimados lectores, en la fiesta de la Virgen de la Consolación les encomendamos a la Madre de Dios que Asunta al cielo intercede por todos, nos dé la bendición y protección de su hijo Jesucristo.
El padre Benito invitó a redescubrir el culto divino, como el espacio vital donde el ser humano abandona el individualismo para integrarse en el “nosotros” eclesial
️"El miedo nos paraliza; hay que sacrificarnos, pero no tener miedo. Ustedes no tienen una vida pobre; al contrario, el Espíritu Santo es quien nos ayuda en las decisiones de nuestra vida. ¡Que en Dios esté nuestra feliz vida!"
Con profunda devoción, cerramos este tiempo de gracia con la Eucaristía, la bendición con el Santísimo Sacramento, la bendición de tres proclamadores de la Palabra y de un ministro extraordinario de la Eucaristía
El Papa León XIV rebate esta postura devolviéndonos la mirada al verdadero ser humano, cuya existencia se define por la relación, la fragilidad, el cuidado mutuo y el amor. En la visión cristiana, el límite no es un defecto: es lo que nos hace humanos
A partir de los siglos XI y XII, bajo el influjo de la espiritualidad benedictina y cisterciense, la devoción comenzó a peregrinar de la llaga exterior hacia el órgano interior