Con la participación de religiosos y fieles se llevó a cabo el rito de apertura de la puerta de la iglesia y eucaristía del Año Jubilar Franciscano en el Seminario San José de Cupertino de Palmira, en el municipio Guásimos, en conmemoración de los 800 años del tránsito a la vida eterna de San Francisco de Asís.
Antes de comenzar la eucaristía, Fray Pedro Briceño, superior del Seminario Franciscano, pronunció la oración de acción de gracias, encomendado los frutos espirituales de este año de gracia. Igualmente bendijo el agua y asperjó a los presentes, para ingresar a la iglesia con cantos de alabanza.
La capilla del Seminario Franciscano es desde este domingo, templo de peregrinación para obtener la Indulgencia Plenaria de acuerdo al permiso concedido por la Penitenciaría Apostólica de la Santa Sede, en atención a la disposición del Papa León XIV de conmemorar desde el 10 de enero de 2026 hasta el 10 de enero de 2027, este tiempo de gracia para que “cada fiel cristiano, siguiendo el ejemplo del Santo de Asís, se convierta en modelo de santidad de vida y testigo constante de paz”.

En la homilía, Fray Pedro Briceño se refirió al texto del Evangelio, señalando que la Palabra de este cuarto domingo del Tiempo Ordinario invita a profundizar en la vida espiritual. Explicó que, en el Antiguo Testamento, las tablas de la Ley, es decir los mandamientos, marcaron la ruta de vida agradable a Dios, mientras que, en el Nuevo Testamento, las bienaventuranzas pronunciadas por Cristo, son la fuente de la felicidad.

“Cristo nos dejó las bienaventuranzas para recordarnos el pacto de los 10 mandamientos. Las bienaventuranzas son el espejo de la vida de Cristo donde nos debemos visualizar. Todos queremos ser felices, pero para algunos la felicidad está en los vicios o en hacerle daño a otros. Hoy Cristo nos recuerda que la verdadera felicidad, la que viene de Dios, se halla en el amor a Él y en cumplir su voluntad haciendo el bien a los hermanos, así como lo entendió y vivió San Francisco de Asís”.
Redacción DC


