HomeEspiritualidadSan Agustín: El hijo de las lágrimas de su madre

San Agustín: El hijo de las lágrimas de su madre

Date:

NOTAS RELACIONADAS

La Copa de la Fe llega a San Cristóbal

Durante la homilía, monseñor destacó pilares fundamentales para la vida cristiana y ministerial: Comunión y fraternidad, la alegría de compartir con fe y deportividad ante las distintas diócesis participantes

Presbítero José Lucio León:  sacerdote, servidor y pastor

Y es así como en tres años y medio el sacerdote combinó su vida pastoral con la gerencia del diario, sin descuidar ninguno de los dos bandos, para salir airoso, con la frente en alto, con el respeto incólume

La viña que habitamos: Dar frutos en el hogar

La familia está llamada a ser el primer taller de frutos evangélicos. Es en el seno del hogar donde se aprende el valor del perdón, el consuelo en las dificultades y la alegría de compartir

Papa: La Iglesia en Corea del Sur ha crecido gracias al testimonio de los mártires

“La Iglesia en Corea ha crecido gracias al testimonio de los mártires. El pueblo coreano ha demostrado a lo largo de su historia una extraordinaria fortaleza de espíritu"

Franciscanos celebraron solemnidad de San Francisco de Asís

Monseñor Lisandro Rivas presidió la misa, acompañado de Fray Edgardo Nuñez, rector del Seminario Franciscano y Fray José Gabriel Rodríguez, de la Orden de Agustinos Recoletos
spot_imgspot_img

Aurelio Agustín (San Agustín) nació en Tagaste, África el 13 de noviembre de 354, durante su vida fue un filósofo, teólogo y obispo cristiano considerado uno de los más importantes Padres de la Iglesia Católica y  erigido como Doctor de la Gracia.

Hijo de Patricio, un funcionario pagano al servicio del Imperio y de Mónica, una mujer entregada que posteriormente se convertiría en Santa, un legado que pasó a su hijo en creencia, educación y amor a Dios.

En sus primeros años la convicción acerca de lo que después se forjaría como su centro pleno de adoración fue descuidada y poco analítica, sin embargo, la conversión de uno de los máximos representantes junto a San Gregorio, San Jerónimo y San Ambrosio de la iglesia latina llegó con beneplácito.

Pensamiento

San Agustín centra su pensamiento en la relación del alma, perdida por el pecado y salvada por la gracia divina, con Dios, tal convicción privaba en la conversión entre estos dos tópicos, el mal y el bien. Es por ello, que su accionar es esencialmente espiritualista lo cual confrontaba la tendencia cosmológica de la filosofía griega.

Su controversial análisis se expresa en su obra Confesiones donde internaliza y estudia desde dos vertientes a través de un diálogo extenso y consistente las diatribas entre la criatura y su Creador.

Le puede interesar: Planificación y organización en un emprendimiento que colma las calles

El santo que en principio estuvo inmerso en otras directrices alejadas de la propia religión fue un promotor y precursor, antes de su adhesión en el año 386, de análisis y estudios que lo erigieron como un orador y profesor de renombrada reputación.

En 391 fue ordenado sacerdote en Hipona, en la misma provincia de Numidia. Fue entonces que el converso Agustín se permitió usar toda su erudición en favor del cristianismo. Pronto se convertiría en un gran predicador y un gran erudito teórico de los fundamentos de la religión. Unos años más tarde, a finales del siglo IV, fue nombrado obispo de Hipona.

Bases

La premisa de San Agustín se evidenciaba en el amor y bajo este concepto y su estudio promovió que no existía otro factor tan determinante para vivir, «mi amor es mi peso; por él soy llevado adondequiera que soy llevado».

Sentó las bases de la eclesiología, proponiendo que la Iglesia era una sola entidad legítima, pero que debía entenderse bajo dos realidades. La parte visible estaría formada por la institución jerárquica y los sacramentos; pero la parte invisible estaría constituida por las almas de los practicantes.

El santo fue precursor en la defensa al argumento de que el ser humano era la unificación idónea y perfecta entre dos elementos, el cuerpo y el alma, un concepto en el cual giró buena parte de sus estudios y enseñanzas que lideraron doctrinas y extensos análisis que lo erigieron como un erudito en temas relacionados con su creencia.

Santidad

San Agustín murió el 28 de agosto de 430 a los 75 años de edad. Para la época, con ninguna formalidad prevista para la canonización terminó convirtiéndose en santo por aclamación popular.

En 1298, el Papa Bonifacio VIII (1235-1303) le otorgó el título póstumo de Doctor de la Iglesia.

NOTAS RELACIONADAS

La Copa de la Fe llega a San Cristóbal

Durante la homilía, monseñor destacó pilares fundamentales para la vida cristiana y ministerial: Comunión y fraternidad, la alegría de compartir con fe y deportividad ante las distintas diócesis participantes

Presbítero José Lucio León:  sacerdote, servidor y pastor

Y es así como en tres años y medio el sacerdote combinó su vida pastoral con la gerencia del diario, sin descuidar ninguno de los dos bandos, para salir airoso, con la frente en alto, con el respeto incólume

La viña que habitamos: Dar frutos en el hogar

La familia está llamada a ser el primer taller de frutos evangélicos. Es en el seno del hogar donde se aprende el valor del perdón, el consuelo en las dificultades y la alegría de compartir

Papa: La Iglesia en Corea del Sur ha crecido gracias al testimonio de los mártires

“La Iglesia en Corea ha crecido gracias al testimonio de los mártires. El pueblo coreano ha demostrado a lo largo de su historia una extraordinaria fortaleza de espíritu"

Franciscanos celebraron solemnidad de San Francisco de Asís

Monseñor Lisandro Rivas presidió la misa, acompañado de Fray Edgardo Nuñez, rector del Seminario Franciscano y Fray José Gabriel Rodríguez, de la Orden de Agustinos Recoletos

DC.RADIO

RECIENTES

spot_img

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here