28.3 C
Venezuela
viernes, mayo 22, 2026
HomeEspiritualidadSan Alberto Magno: Desear el saber por el saber

San Alberto Magno: Desear el saber por el saber

Date:

NOTAS RELACIONADAS

Feligresía de Llano Jorge celebró su Fiesta Patronal en honor a Nuestra Señora de la Luz

“Deja que la Luz de Cristo te ilumine para salir de la oscuridad del pecado”

IA: en el Vaticano, debate sobre ética, medios y el futuro humano

“La cuestión que nos importa, sin embargo, no es en lo que lgora o logrará hacer la máquina, sino qué podemos o podremos hacer nosotros, creciendo en humanidad y conocimiento, con un sabio uso de instrumentos tan poderosos a nuestro servicio”

Celam publica investigación sobre Inteligencia Artificial y desarrollo humano integral

“La IA tiene un potencial enorme para construir la justicia y la paz. Nuestra tarea es trabajar para que ello ocurra”

Papa: hoy se busca la paz con las armas, es urgente fortalecer el diálogo

"En un momento en que las tensiones geopolíticas continúan fragmentando aún más nuestro mundo, es necesario hacerlas más representativas, eficaces y orientadas a la unidad de la familia humana"

Diócesis de La Guaira anuncia nuevos nombramientos en el Secretariado Diocesano de Pastoral de la Comunicación

Con la renovación de este equipo, Monseñor Pablo Modesto González Pérez busca potenciar los canales de información institucionales
spot_imgspot_img

Alberto Bollstaedt (San Alberto Magno) nació en 1206 en Lauingen (Suabia, Alemania) hijo de una familia condal vasalla del emperador Federico II Hohenstaufen, reconocido por sus dotes que lo erigen como patrón de las ciencias naturales, químicas y exactas y Doctor Universal de la Iglesia Católica.

Desde muy joven, a los 16 años, se instruyó en la Universidad de Padua en las artes liberales, además de ordenarse como fraile de la orden de predicadores. Su vocación para seguir preparándose lo conminó a viajar a la Universidad de París donde se formó como doctor en Teología.

Lea también: Confirman a 88 jóvenes en la parroquia San Miguel Arcángel en Abejales

“Encontró en 1222, al Beato Jordán de Sajonia, segundo maestro general de la orden de Santo Domingo, quién lo dirigió en la vida religiosa y escribió desde Padua a la Beata Diana de Andelo, que estaba en Bolonia, anunciándole que había admitido en la orden a diez postulantes, «y dos de ellos son hijos de condes alemanes».  Uno era Alberto”.

El padre del Santo no vio con buenos ojos la participación activa de su hijo y actuó para sacarlo, a la fuerza, de la orden, sin embargo, al conocer la vocación de San Alberto, sus superiores lo enviaron, de manera clandestina, a otro convento, una situación que calmó las intenciones de removerlo de la vida religiosa.

“París era entonces el centro intelectual de Europa occidental, Alberto pasó ahí algunos años como maestro subordinado, hasta que obtuvo el grado de profesor.  La concurrencia de estudiantes a sus famosas clases fue tan grande que debió enseñar en la plaza pública (…) elegido superior provincial de Alemania, abandonó la cátedra de París y estuvo constantemente presente en las comunidades que gobernaba, recorriendo a pie la región, mendigando por el camino el alimento y el hospedaje para la noche”.

Le puede interesar: Papa Francisco: Ayudar a los más vulnerables es tocar la carne de Cristo

En el marco de su prolífica vida escribió 38 volúmenes, de diversos temas como  teología, filosofía, geografía, química, astronomía, entre otros, una cantidad de conocimiento que lo catalogó como una enciclopedia viviente.

“Fue nombrado superior provincial de su comunidad de Dominicos. Y el Sumo Pontífice lo nombró Arzobispo de Ratisbona, pero a los dos años renunció a ese cargo para dedicarse a dar clases y escribir, que eran sus oficios preferidos”.

Fue el 15 de noviembre de 1280, cuando conversaba con unos religiosos de su comunidad, murió plácidamente a la edad de 74 años. En su historia dejó como premisa haber sido más sabio que todos los sabios de su tiempo, una enseñanza cuyo único fin siempre fue llevar el alma hacia Dios que es amor.

“No fue beatificado sino hasta 1622, y aunque se le veneraba ya mucho, especialmente en Alemania, la canonización se hizo esperar todavía.  En 1872 y en 1927, los obispos alemanes pidieron a la Santa Sede su canonización, pero al parecer, fracasaron.  Finalmente, el 16 de diciembre de 1931, Pío XI, en una carta decretal, proclamó a Alberto Magno Doctor de la Iglesia lo que equivalía a la canonización e imponía a toda la Iglesia de occidente la obligación de celebrar su fiesta”.

 Carlos A. Ramírez B.

NOTAS RELACIONADAS

Feligresía de Llano Jorge celebró su Fiesta Patronal en honor a Nuestra Señora de la Luz

“Deja que la Luz de Cristo te ilumine para salir de la oscuridad del pecado”

IA: en el Vaticano, debate sobre ética, medios y el futuro humano

“La cuestión que nos importa, sin embargo, no es en lo que lgora o logrará hacer la máquina, sino qué podemos o podremos hacer nosotros, creciendo en humanidad y conocimiento, con un sabio uso de instrumentos tan poderosos a nuestro servicio”

Celam publica investigación sobre Inteligencia Artificial y desarrollo humano integral

“La IA tiene un potencial enorme para construir la justicia y la paz. Nuestra tarea es trabajar para que ello ocurra”

Papa: hoy se busca la paz con las armas, es urgente fortalecer el diálogo

"En un momento en que las tensiones geopolíticas continúan fragmentando aún más nuestro mundo, es necesario hacerlas más representativas, eficaces y orientadas a la unidad de la familia humana"

Diócesis de La Guaira anuncia nuevos nombramientos en el Secretariado Diocesano de Pastoral de la Comunicación

Con la renovación de este equipo, Monseñor Pablo Modesto González Pérez busca potenciar los canales de información institucionales

DC.RADIO

RECIENTES

spot_img

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here