Francisco nació en la ciudad de Paula, Reino de Nápoles, Italia en 1416. Su nombre se debe a la promesa hecha por sus padres a San Francisco de Asís para lograr descendencia. Cuando era niño enfermó de la vista y de nuevo le imploraron al santo su curación, ofreciendo vestirlo con el hábito de su orden religiosa.
Cuando tenía 14 años, peregrinó con sus padres a Asís, donde recibió la inspiración de convertirse en ermitaño y dedicarse a la oración y la penitencia. Tomó por norma vivir la “Cuaresma Perpetua”, alimentándose solo de pan, agua y verduras. Dormía en el suelo y su almohada era una roca. Con el pasar del tiempo, varios hombres quisieron imitarlo, por lo que inició una comunidad religiosa.
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Años después, recibió el permiso de la Iglesia de establecer la orden de los Frailes Mínimos, haciendo alusión a su origen devoto por la congregación fundada por San Francisco de Asís. El escudo de la orden con la palabra “Charitas” (caridad) está presente en la mayoría de sus representaciones artísticas.
Viajó por Italia, Francia y España, logrando apoyo de nobles para levantar conventos y enseñar sus principios de vida. Algunos de sus discípulos más queridos como Baltasar de Spigno, le habían reprochado su modo de vida al principio, pero terminaron siguiéndolo y ayudando a consolidar la orden religiosa.
“Por muchos años nuestro santo recorrió ciudades y pueblos llevando los mensajes de Dios a las gentes. Y en aquellos tiempos (como ahora) había alcaldes, gobernadores, ministros y hasta jefes de Estado que abusaban de su poder y gastaban los dineros públicos para enriquecerse o para hacer gastos inútiles y conseguir lujos, en vez de socorrer a los necesitados. A ellos les iba recordando San Francisco que a cada uno le dirá Cristo en el día del juicio aquellas palabras que dijo en el Evangelio: «Dame cuenta de tu administración»
Milagros
San Francisco de Paula se dio a conocer por alcanzar milagrosamente la sanación de enfermos y otros hechos extraordinarios. Sobre esto, el portal Catholic Net narra el siguiente episodio:
“Una vez el pobre fraile, flaco y agotado por los ayunos, iba de Cosenza a Reggio Calabria y de aquí necesitaba pasar el estrecho de Mesma, pues se dirigía a Sicilia. Como ninguno de los barqueros quiso llevarlo, el santo extendió su manto y sobre él navegó por el mar hasta Mesina. El prodigio le ganó la reputación de taumaturgo y el título de patrono de los marineros”.
El rey Luis XI de Francia, pidió al Papa Sixto IV que enviara a Francisco de Paula para que lo curara de sus padecimientos. Francisco obedeció y se trasladó a Tours, donde acompañó al monarca hasta su muerte. No le restableció la salud física, pero en cambio lo convirtió, salvando su alma.
San Francisco de Paula murió el 2 de abril de 1507. El pueblo comenzó inmediatamente a proclamarlo como santo y los milagros empezaron a sucederse.
En 1519, fue canonizado por el Papa León X.
ORACIÓN A SAN FRANCISCO DE PAULA
Sol luminoso de caridad y verdadero Padre de los pobres,
San Francisco de Paula,
como pobre y necesitado de salvación recurro a ti
para que me alcances del Señor una fe viva, una esperanza firme,
una caridad ardiente
y una paciencia inalterable en las pruebas y contrariedades de la vida.
Tú, que de un modo vivo y completo
reflejaste la imagen de nuestro divino Redentor,
ayúdeme a modelar mi vida según el ejemplo y enseñanzas
de nuestro Señor y Salvador, Jesucristo.
Dame tu ayuda poderosa en toda dificultad material o espiritual
e intercede por mí para que,
caminando santamente durante esta peregrinación terrena,
merezca gozar contigo de los inefables gozos de la divinidad
en la plenitud de la eterna bienaventuranza.
Estas gracias espero confiadamente alcanzar por tu eficaz protección
y la maternal intercesión de la Santísima Virgen María,
en virtud de los méritos infinitos de nuestro Señor Jesucristo.
Amén.
Ana Leticia Zambrano