32.4 C
Venezuela
miércoles, mayo 27, 2026
HomeEspiritualidadSanto de hoy 11 de julio

Santo de hoy 11 de julio

Date:

NOTAS RELACIONADAS

Iglesia venezolana reafirma su voz profética en el II Encuentro Regional de Países Bolivarianos

La ponencia central, a cargo del padre Manuel Hurtado (teólogo y docente de la Universidad Católica Boliviana), expuso que la crisis de credibilidad institucional es atribuible a abusos y clericalismo

Papa León XIV: la renovación de la liturgia como expresión de una Iglesia viva

El Papa subrayó la plena continuidad de este principio con el Concilio Vaticano II. Citando el Proemio de la Constitución Sacrosanctum Concilium (SC), destacó que a la asamblea conciliar le corresponde de un modo particular «proveer a la reforma y al fomento de la Liturgia»

Pentecostés y día del Seminario: Fuego, vocación y esperanza en Venezuela

En un país que atraviesa momentos de incertidumbre y grandes desafíos, la formación de nuevos sacerdotes es un signo de esperanza ineludible

Pentecostés: con el Espíritu Santo somos la humanidad actual de Jesucristo

“Necesitamos al Espíritu Santo porque es el que obra. El cuerpo y la sangre de Nuestro Señor llegan a estar en un pedazo de pan y un poco de vino por la acción del Espíritu que obedece, como Cristo, a la voluntad del Padre”

Presidente OSVEN: “Los seminarios serán comunidades de puertas abiertas, focos de esperanza y centros de discernimiento”

La situación del país nos ha enseñado mucho. Jamás podríamos pensar en los seminarios como casas cerradas o divorciadas de la realidad
spot_imgspot_img

El Santo del día es una reseña diaria de los santos guardados en la memoria de la Iglesia. Historias de maestros de vida cristiana de todas las épocas que como faros luminosos orientan nuestro camino.

San Benito nació en el municipio italiano de Nursia en el año 480 y falleció en la Abadía Benedictina de Montecasino, en Roma, el 21 de marzo del año 547.

Padre del monasticismo occidental, decidió abandonar Roma y el mundo para evitar la vida licenciosa de dicha ciudad. Vivió como ermitaño por muchos años en una región rocosa y agreste de Italia. En Vicovaro, en Tívoli y en Subiaco, sobre la cumbre de un farallón que domina Anio, residía por aquél tiempo, una comunidad de monjes, cuyo abad había muerto.
Decidieron pedirle a San Benito que ocupara su lugar. Al principio se negó, pero luego cedió ante la insistencia.
Pronto se puso en evidencia que las estrictas nociones de disciplina monástica que San Benito observaba, no se ajustaban a ellos, porque quería que todos vivieran en celdas horadadas en las rocas.
El mismo día retornó a Subiaco, no para seguir llevando una vida de retiro, sino con el propósito de empezar la gran obra para la que Dios lo había preparado durante esos tres años de vida oculta. No tardaron en reunirse a su alrededor los discípulos atraídos por su santidad y por sus poderes milagrosos.
San Benito se encontró entonces, en posición de empezar aquél gran plan de «reunir en aquél lugar a muchas y diferentes familias de santos monjes dispersos en varios monasterios y regiones, a fin de hacer de ellos un sólo rebaño según su propio corazón, para unirlos en una casa de Dios bajo una observancia regular y en permanente alabanza al nombre de Dios» Por lo tanto, colocó a todos los que deseaban obedecerle en los 12 monasterios de madera, cada uno con su prior.
El tenía la suprema dirección sobre todos y vivía con algunos escogidos, a los que deseaba formar con especial cuidado.
A causa de algunos problemas con el sacerdote Florencio, se transladó a Monte Cassino. En esta región, sobre las ruinas del templo de Apolo, – al que los habitantes de este lugar rendían culto antes de su llegada – construyó dos capillas y la abadía de Monte Cassino, alrededor del año 530.
De aquí partió la influencia que iba a jugar un papel tan importante en la cristianización y civilización de la Europa post-romana. Fue tal vez durante este periodo que empezó a concretizar su «Regla», la que está dirigida a todos aquellos que, renunciando a su propia voluntad, tomen sobre sí «la fuerte y brillante armadura de la obediencia para luchar bajo las banderas de Cristo, nuestro verdadero Rey».
Prescribe una vida de oración litúrgica, estudio, y trabajo, llevado socialmente, en una comunidad y con un padre común.
San Benito vaticinó el día de su muerte; el último día recibió el Cuerpo y la Sangre del Señor. Fue enterrado junto a santa Escolástica, su hermana, en el sitio donde antes se levantaba el altar de Apolo que él mismo destruyó, en Monte Cassino.

NOTAS RELACIONADAS

Iglesia venezolana reafirma su voz profética en el II Encuentro Regional de Países Bolivarianos

La ponencia central, a cargo del padre Manuel Hurtado (teólogo y docente de la Universidad Católica Boliviana), expuso que la crisis de credibilidad institucional es atribuible a abusos y clericalismo

Papa León XIV: la renovación de la liturgia como expresión de una Iglesia viva

El Papa subrayó la plena continuidad de este principio con el Concilio Vaticano II. Citando el Proemio de la Constitución Sacrosanctum Concilium (SC), destacó que a la asamblea conciliar le corresponde de un modo particular «proveer a la reforma y al fomento de la Liturgia»

Pentecostés y día del Seminario: Fuego, vocación y esperanza en Venezuela

En un país que atraviesa momentos de incertidumbre y grandes desafíos, la formación de nuevos sacerdotes es un signo de esperanza ineludible

Pentecostés: con el Espíritu Santo somos la humanidad actual de Jesucristo

“Necesitamos al Espíritu Santo porque es el que obra. El cuerpo y la sangre de Nuestro Señor llegan a estar en un pedazo de pan y un poco de vino por la acción del Espíritu que obedece, como Cristo, a la voluntad del Padre”

Presidente OSVEN: “Los seminarios serán comunidades de puertas abiertas, focos de esperanza y centros de discernimiento”

La situación del país nos ha enseñado mucho. Jamás podríamos pensar en los seminarios como casas cerradas o divorciadas de la realidad

DC.RADIO

RECIENTES

spot_img

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here