“El santo padre quiso recordar a una humanidad cegada por la ambición, el odio y la lucha por el poder, que "Jesucristo es la piedra angular, el rey de la realeza" (1 Pedro 2,4-5) y que su reino "es un reino de verdad y de vida, de justicia y de amor, de santidad y de gracia" (1 Corintios 4,20).
En la homilía, se resaltó que la alegría de ir a la casa del Señor debe ser el gozo del fiel. Se hizo un llamado a ser “pastor con olor a oveja y un pastor al servicio del pueblo”