“La Iglesia nos llama desde el profeta Isaías cuando nos dice que el ayuno que a Dios agrada también es el dar de comer al hambriento, vestir al desnudo, en otras palabras, hacer vida el mandamiento del amor, todo aquello que hicieron a los más pequeños me lo hicieron a mí”
Recordó que la Iglesia como madre y maestra invita en este tiempo a retornar la mirada a Cristo y prepararse para conmemorar la pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor
“Yo creo que nosotros estamos ayunando hace muchos años, pero si lo ofrecemos como una penitencia, es saludable. El ayuno está para enseñarnos a aprender a decir sí y también a decir no”