"Fue un regalo enorme poder compartir la Eucaristía, donde todas las etapas nos unimos en una sola alma y un solo corazón para dar gracias por este camino"
“El grupo conoce nuestra manera de trabajo, primordialmente de fuerza y con el balón, llevamos seis meses juntos, así que en la intertemporada subimos intensidad y volumen con tranquilidad”
"Reconocemos que detrás de cada número hay una persona real, una víctima, una persona en riesgo, un sobreviviente que recupera su libertad, un joven que lidera el cambio y, por lo tanto, familias que encuentran esperanza"
En medio del polvo y las grietas, ¿dónde encontramos hoy ese tesoro? Lo vemos en la solidaridad incansable de nuestras comunidades, en el pan compartido con quien lo perdió todo, en las manos de voluntarios que rescatan vidas y en la fe inquebrantable de las familias golpeadas