El miedo es el gran paralizador de la misión. Nos encierra en una falsa comodidad y nos vuelve cómplices del silencio. Sin embargo, este texto evangélico es un llamado a la parresía, esa audacia santa para dar testimonio de Cristo sin temor al juicio social o al rechazo
“Soy un jugador que trabaja para el equipo, más allá de lo bien que voy en el juego aéreo, me gusta ayudar en las presiones donde soy agresivo y no me gusta quedarme dentro del área”
️Han sido jornadas bendecidas donde el pastor y su grey se unieron en un mismo sentir, renovando la fe de nuestros laicos y fortaleciendo nuestra identidad parroquial
El momento cumbre y de mayor gracia para nuestra iglesia local fue la consagración de 16 nuevos jóvenes, quienes con un corazón generoso le dijeron ¡SÍ! al llamado del Señor para ser testigos de su amor en el mundo