Concluyó con un urgente llamado a la refundación social (MH 88), enfatizando que al bajar de esta montaña sagrada, cada peregrino debe convertirse en un reflejo del Rostro Sereno, promoviendo la paz, la justicia y la reconciliación en sus comunidades
En la homilía, monseñor Ayala expresó a los peregrinos que ellos son un oasis de bendiciones para los sacerdotes por su disposición de venir al encuentro con el Señor y por la devoción que le manifiestan
Recordamos el esfuerzo de tantos muchachos que viajaron desde distintos rincones para aprender a caminar junto a la Virgen de la Consolación, asumiendo el reto de ser consoladores para otros jóvenes
Hoy, ante los desiertos de la incertidumbre, encomendemos nuestra patria al Buen Pastor. Elevemos la mirada, bendigamos el pan de cada día y atrevámonos a ser las manos de Dios que alimentan, sostienen y devuelven la dignidad a nuestro pueblo