Cuando nos acercamos con las debidas disposiciones, la Sagrada Comunión obra maravillas en nuestra vida espiritual. Al recibir el cuerpo y la sangre del Señor, nuestra unión con Él se acrecienta de manera inefable
La gratuidad vivida y ofrecida permite conocer que la vida en relación con otros, es digna de valor. Aun cuando puedan encontrarse defectos e incapacidades, la capacidad de mirar al otro con misericordia, me permite crecer y vivir con la mayor gratuidad