“Tu forma de vivir también debe dar testimonio de tu fe, para que otros puedan ver en ti la verdad y el sentido que también anhelan y así participen de la misma luz”
De cada uno de los jóvenes depende una renovada vitalidad del pueblo de Dios (Juan Pablo II, 11 de abril de 1987) Somos llamados a ser vigor en la Iglesia.