Esta casa, más que un lugar de reposo, es una verdadera escuela de santidad. En ella, las Hermanas mayores de la Sagrada Familia, siguen sosteniendo a la congregación entera mediante su entrega incondicional, su fidelidad y su amor a Cristo
Al comenzar la liturgia eucarística, el diácono Juan Carlos García ejerció por primera vez la preparación de los dones, según le ha confiado la Santa Madre Iglesia
“Que se pueda ver que hay algo distinto en sus vidas, porque el Espíritu Santo habita en sus corazones, por eso debe guiar siempre sus pensamientos y sueños, para que sean los jóvenes que necesita la Iglesia y Venezuela”